Terrorismo en Vizcatán
Tuesday, 14 April 2009

Durante los últimos años, las noticias de policías y soldados asesinados al norte de Ayacucho nos llegaban con una regularidad casi rutinaria. Pero la magnitud de la doble emboscada de Semana Santa, con el saldo de 14 militares muertos, es una señal de alarma difícil de ignorar. Nuestro Ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, dice estar seguro de que el Estado ganará la lucha. Hasta el momento, sin embargo, hay pocas razonas para ser tan optimistas.
Grande fue la confusión en Lima luego de la emboscada. Tuvieron que pasar varios días antes de que el Ministerio de Defensa pudiera revelar el número de fallecidos. Al principio se habló de un solo soldado muerto. Ahora, la versión oficial consigna 14 víctimas, todas ellas integrantes del Ejército. Mientras que el Comando Conjunto aún sostenía que la emboscada fue una sola, El Comercio ya sabía que los incidentes fueron dos (fuente: presione aquí).
Durante una conferencia de prensa, el Ministro de Defensa ni siquiera dio con el lugar hacia donde se dirigían las patrullas que fueron emboscadas - la persona a su lado tuvo que soplarle el nombre. Flores Aráoz ha calificado el hecho como un incidente lamentablemente, pero no ve en él un suceso extraordinario que obligue a replantear la estrategia antisubversiva.
Esta respuesta del gobierno -lenta, caótica, superficial- no hace sino reforzar las dudas acerca del profesionalismo de la actual estrategia antisubversiva. Es cierto que los problemas no son nuevos, ni mucho menos. La base financiera del terrorismo actual es el narcotráfico, un tema que viene creciendo en importancia ya desde los años noventa.
El gobierno de Alejandro Toledo no se preocupó por mantener la -ya entones débil- presencia del Estado de Vizcatán, permitiendo así que la zona se convirtiese en refugio seguro para los nuevos terroristas.
Recién el año pasado, el gobierno actual se decidió por mostrar presencia en Vizcatán, estableciendo bases y tratando de penetrar los lugares más agrestes y remotos en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE). Pero el mismo Ministro de Defensa tuvo que admitir que las Fuerzas Armadas aún no han logrado entrar al corazón de Vizcatán, una montaña de bosques densos. El siguiente gráfico muestra la ubicación de Vizcatán dentro del VRAE:

Entre las bases más importantes de las Fuerzas Armadas en esa zona está Sanabamba, en la provinica de Huanta, al norte de Ayacucho. Según El Comercio, antes de la presencia militar Sanabamba fungía de centro de operaciones de un senderismo renovado, menos ideológico y más pragmático.
En vez de arrasar con todo los que se opone a su doctrina, el nuevo terrorismo hace de mercenario del narcotráfico y busca el apoyo de la población local. En Sanabamba, los transportadores de drogas, conocidos como “mochileros”, solían tomar un descanso y abastecerse de alimentos. Entre las figuras principales del senderismo actual estaría una ex profesora ayacuchana, conocida como “Olga”. El Comercio cita a una fuente anónima con las siguientes palabras:
“Olga” realizaba acciones “cívicas” entre la población de la zona para ganar su confianza. Entre estas se contaban llevar odontólogos y peluqueros, repartir alimentos (comprados con el dinero del narcotráfico) y enseñar manualidades a las mujeres para que pudieran ayudar a sus esposos con los gastos en el hogar. De ahí que en el lejano y pequeño poblado de Sanabamba existiesen en esa época muchas tiendas, las cuales solo eran frecuentadas por los “mochileros” (fuente: presione aquí).
Con la entrada del Ejército, Sanabamba dejó de funcionar como centro operativo de los senderistas y sus “mochileros”. Sin embargo, nadie duda que las rutas de transporte siguen activas. El territorio no solamente es agreste y montañoso, facilitando la clandestinidad. También ofrece varias rutas de salida, ya sea por la selva de Junín, por el río Apurímac o por Huancavelica cruzando el río Mantaro.
Lo importante, ahora, es contar con una estructura de mando capaz y comprometida, que logre atacar el problema desde sus distintos ángulos. El Ministerio de Defensa y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas tienen que hacer de esta tema su prioridad. Hace falta un Ministro de Defensa capaz de tomar el toro por las astas, no uno que quiera hacernos creer que todo anda con normalidad.
Los demás ministerios deben concentrar esfuerzos en identificar los problemas sociales del VRAE y mostrar, de una vez, que la presencia del Estado trae progreso y respeto a los derechos de cada ciudadano. Ántero Flores Aráoz se ha quejado de la falta de perspectiva y coordinación interministerial en este tema. Corresponde al presidente García y al Primero Ministro, Yehude Simon, tomar cartas en el asunto. El tema es urgente. Hay que demostrar con hechos que la violencia se combate mejor con democracia e institucionalidad.
Por Bernd Krehoff
Enlace de interés:
Imagen de portada tomada de: http://www.larepublica.com.pe/
Mapa tomado de: http://www.caretas.com.pe


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