Operación Empleada Audaz: ¿Enfrentando al racismo?
Wednesday, 31 January 2007

No es una novedad que el Perú es un paÃs que aún no logra escapar de las garras del racismo. Los años de la colonia no se quieren dejar olvidar, y seguimos siendo una nación de blancos, de cholos, de indios y mestizos. Muchos parecen no comprender que más allá del color, todos somos peruanos; y más allá del Perú, todos somos seres humanos.
Quien discrimina parece no darse cuenta que son, en gran parte, ese tipo de comportamientos, socialmente retrógradas, que mantienen a nuestro paÃs en el eterno Tercer Mundo. Hasta que no todos nos sintamos peruanos, hasta que no dejemos de excluir a quienes nos rodean por su color o costumbres, hasta que no podamos todos disfrutar juntos del mismo mar y los mismos parques; le cerraremos todas las puertas a ese gran Perú que late por cobrar vida.
Somos todos los peruanos, especialmente la juventud, quienes tenemos la gran tarea de luchar por un futuro brillante. Sin embargo, antes de poder pensar en los grandes planes de cambiar al mundo, hay que lograr cambiarnos a nosotros mismos. Si discriminamos en nuestro propio hogar entonces el gran sueño de un Perú de iguales es una falsa esperanza.
Con ánimos de impulsar la reflexión y el cuestionamiento de nuestra propia moral, la Mesa de Lucha contra el Racismo – organización integrada por diversas instituciones de la sociedad civil – viene llevando a cabo diversas campañas para denunciar prácticas discriminatorias y racistas en lugares públicos. En nuestro paÃs, dónde vergonzosamente el racismo vive a flor de piel, el objetivo de esta organización es presionar a las autoridades públicas a que actúen al respecto, asà como remover la conciencia de la sociedad civil y hablar públicamente de aquello que todos callan.
A la luz de lo que, según muchos, viene pasando en el balneario de Asia, la Mesa de Lucha contra el Racismo ha puesto en marcha la operación Empleada Audaz. Como explica Wilfredo Ardito, de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) e integrante de la mesa, “Hemos recibido testimonios de socios de algunos clubes, que prefieren el anonimato, y que dicen haber tenido problemas porque no uniformaron a la empleada y porque, además, les permitÃan que se bañaran en horas no autorizadas. Fuimos a Asia y vimos el asunto de los uniformes en plena playa. Nos parece evidente”. (El Comercio)
En respuesta a estas denuncias, la mesa convocó a rostros conocidos del mundo de la polÃtica, el arte, la farándula, el deporte, además de jóvenes y demás personas que quisieron unirse, a la organización de una marcha pacÃfica que tuvo lugar el pasado domingo 28 de enero en Asia. Más de quinientas mujeres vistieron de empleadas, se tomaron de las manos y se bañaron en el mar, simbolizando que a pesar de ser trabajadoras del hogar, todos somos iguales y nadie deberÃa ser privado de su derecho de bañarse en el mar y vestir ropa de verano. Como dice la popular canción de Los Nose Quien y los Nose Cuantos, todos son iguales bajo el sol.
Wilfredo Ardito, organizador de la marcha, sostiene que
“Con esta marcha, queremos mostrar de una forma simbólica, transgresora pero pacÃfica, a personas de toda condición que vestidas como empleadas, representen lúdicamente lo que ellas no pueden hacer: entrar al mar y bañarseâ€. (El Comercio)
Esta marcha simbólica convocó y unió a más personas de las esperadas con un solo objetivo: cuestionar el racismo implÃcito que infesta nuestra sociedad. Se trata de encarar abiertamente un tabú social del que nadie habla ni se responsabiliza, y esperemos que la lección no pase a ser historia el próximo fin de semana.
Sin embargo, para ser justos, a continuación analizamos el otro lado de la historia, dónde no hay tabús que desenmascarar ni errores que corregir.
El presidente de la Asociación de Propietarios de Inmuebles de Lima Sur (Aprils), Mariano Peña Benavides, sostiene que la alegada discriminación es “absolutamente falsaâ€.
“No existe, en ninguno de los reglamentos internos de los clubes, ninguna disposición al respecto. Todo se basa en rumores, en dichos”. Sostiene que no hay prohibiciones mas que las respectivas del trabajo. “En Asia no existe ninguna norma institucional respecto al uso de uniformes. Tampoco ninguna restricción verbal o escrita para que las empleadas se puedan bañar en el mar”. (El Comercio)
Pero si bien la discriminación puede no ser escrita, como explica Wilfredo Arditio, el racismo contra las empleadas está en costumbres, es algo que todo el mundo práctica sin ser necesariamente explÃcito.
Es precisamente por esto que la marcha es significativa. Indudablemente, el Perú está lejos de ser lo que vivÃa Sudáfrica durante el régimen de Apartheid. Sin embargo, que nuestras leyes no discriminen está muy lejos de traducirse en que nuestros ciudadanos no lo hagan. El racismo, lamentablemente, es parte vergonzosa de nuestra cultura; y no sólo en la clase acomodada. A lo largo del espectro social, los peruanos nos encontramos desunidos. Asia, en realidad, es solo el lugar fÃsico que se ha escogido para esta protesta, pero las reglas del juego ahà son un lugar común en muchos más lugares de los que quisiéramos.
El objetivo de tocar estos temas no es levantar odios ni crear más rencores. Pero para poder dar un paso más adelante el Perú necesita pasar por un proceso de auto evaluación, autocrÃtica y cambio. Aceptemos nuestros errores y pongamos nuestras energÃas en corregirlos, pacÃficamente, para finalmente empezar construir el paÃs que todos queremos.
Mariana Costa
Imagen: http://disenoperu.blogspot.com/2007/01/cartel-propsito-del-operativo-empleada.html


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