El último Censo Nacional: La metodología y algunos resultados
Tuesday, 14 February 2006
A primera vista, la tarea asoma enorme y simple a la vez: Contar a todos los habitantes del Perú. Pasar lista en un salón de clases gigantesco. Un reciente artículo del sociólogo Rafael García Melgar en la revista Quehacer nos revela los errores que se pueden cometer durante un censo. Y cómo la metodología ha ido mejorando en las últimas décadas.
García Melgar trabajó como empadronador en 1972, durante el gobierno del general Velasco. En el artículo cuenta que fue capacitado en poco más de una hora, motivo por el cual la tarea le pareció simple. El día del censo, un domingo, se declaró inamovilidad ciudadana (una especie de toque de queda civil) para no dificultar la labor de los empadronadores. Ellos tenían sólo 12 horas para realizar el censo completo en todo el país. Al respecto, García Melgar escribe:
Mi carga de trabajo correspondía al distrito de Jesús María; empecé en el parque Wiracocha. Luego de empadronar algunas viviendas, entendí que no estaba formulando bien las preguntas. Casa por casa me fui percatando de las complejidades de una entrevista larga, de cuáles eran las conexiones lógicas entre las preguntas y entendí lo mal que había hecho mi labor hasta ese momento.
El censo del año pasado duró 30 días, del 18 de julio al 30 de agosto. García Melgar participó por segunda vez. Antes, se empadronaba al ciudadano en el lugar donde se encontraba en ese momento (aunque fuera un hecho circunstancial). El último censo, en cambio, empadronó a los ciudadanos solamente en sus lugares de residencia habitual. Si algún habitante no estaba en casa en el momento del censo, se recogía la información a través de terceros (por ejemplo, familiares residentes en el mismo lugar).
Los empadronadores de este último censo fueron 15 mil, todos estudiantes de nivel superior o jóvenes profesionales. Recibieron una capacitación y, al final, rindieron un examen lo cual permitió contratar a aquellos con mayores méritos. El censo se realizó mediante un cuestionario sencillo con solo 20 preguntas divididas en las dos grandes áreas temáticas del censo: población y vivienda.
Pero, en realidad, el censo comenzó mucho antes y aún no ha terminado. Según García Melgar, las preparaciones para el censo se iniciaron hace dos años, actualizando los mapas nacionales, diseñando el proceso de empadronamiento y el del post-empadronamiento. Éste último recién terminará en algunos años, pues implica el seguimiento contínuo de 380 mil hogares con el fin de realizar una encuesta más detallada.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) es el encargado de los censos y ya ha publicado los resultados preliminares. Lamentablemente, aún no se encuentra mucho en la página web, pero uno puede acercarse a la sede en Lima con un disco compacto en blanco y llevarse la información. Según García Melgar, los resultados definitivos serán publicados el 20 de febrero.
Aquí solo algunos de los muchos datos interesantes (y urgentes de interpretación): Somos aproximadamente 26 millones de peruanos, de los cuales casi 8 millones (el 29,9 % para ser más exactos) viven en Lima.
Entre 1950 y 1965, las mujeres peruanas tenían en promedio 6,85 hijos. Según el último censo, la tasa ha bajado drásticamente a 2,23 hijos por mujer en promedio. El descenso es fuerte incluso en comparación con los últimos años. Entre 1995 y el año 2000, el INEI todavía registraba una tasa de fecundidad de 3,20 hijos por mujer.
Con ello, el Perú sigue una tendencia global que se observa con mayor fuerza en Europa: Países como España o Alemania tienen mucho menos nacimientos que muertes, tendencia que ni siquiera puede ser compensada por la inmigración. Allí, las sociedades son cada vez más “viejas” y pequeñas, lo cual plantea grandes retos sociales y culturales.
Antes del censo, el INEI había calculado que la población del Perú llegaría a casi 28 millones. ¿Cómo explicar la diferencia con el resultado del censo – casi 2 millones de peruanos menos? Ahí está la baja tasa de fecundida, pero tampoco se puede obviar la cantidad de personas – en su mayoría jóvenes – que abandonan el Perú de forma definitiva. Por último, se calcula que alrededor del 3 % de la población no pudo ser registrada por distintos motivos. Pero aún incluyendo a ese 3 % la cifra final no superaría los 27 millones.
Ver también:
Rafael García Melgar: Por fin un censo con seso. Revista Quehacer, número 157 (noviembre-diciembre 2005). Artículo completo disponible en formato DOC bajo: http://www.desco.org.pe/publicaciones/QH/qh157/qh157rg.doc
Instituto Nacional de Estadística e Informática: Perú: Estimaciones y Proyecciones de Población, 1950-2050. Disponible en formato PDF bajo:
http://www.inei.gob.pe/DocumentosPublicos/Proyecciones_Libro.pdf


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