Crónica Semanal (9 al 15 de abril de 2008)
Sunday, 20 April 2008
Esta semana comentaremos la preocupante situación mundial del alza de precios, y las medidas que el gobierno de Alan García está tomando al respecto.
Según la última encuesta realizada por el Grupo de Opinión Pública (GOP) de la Universidad de Lima, la aprobación de la gestión del presidente Alan García bajó de 38,4% en marzo a 35,9% en abril y su nivel de desaprobación se incrementó de 54,7% en marzo a 58,7% en abril. Luis Benavente, director del Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima, explicó que el descenso se produce principalmente entre las mujeres de los segmentos más pobres y que “estaría muy claramente vinculado con el incremento de los precios”.
Para muchos, parte importante de la estrategia de García para revertir su caída de popularidad ha sido reciente reparto de alimentos gratuito. El 9 de abril, miembros del Ejército peruano irrumpieron -sin previo aviso y desde las 2 de la mañana- en los asentamientos humanos Oasis de Villa, en Villa El Salvador, y Lomas de Carabayllo, para repartir un total de 6,500 bolsas con alimentos. Eran más de las dos de la mañana y afuera de las viviendas decenas de soldados bajaban de una camioneta azul bolsas que contenían productos de primera necesidad.
Según explicaría horas más tarde la ministra de la Mujer, Susana Pinilla, se trataba de la experiencia piloto de lo que será el programa de reparto gratuito de alimentos para las zonas más pobres del país. Posteriormente, precisó que el PRONAA, en coordinación con el INEI y el Ejército, distribuyó 6 mil 500 bolsas con productos de primera necesidad en Las Lomas de Carabayllo y Villa El Salvador. Pinilla señaló también que este primer ensayo servirá para realizar un planeamiento detallado con la participación del INEI en conglomerados de viviendas de familias de menores recursos. El objetivo es distribuir cien mil bolsas de alimentos a las familias más pobres del país. En ese sentido, precisó que se buscará realizar diez operativos de 10 mil bolsas cada uno, o cinco operativos de 20 mil bolsas cada uno.
El reparto de alimentos se hará entre las dos y cuatro de la mañana, ya que a esta hora los pobladores están en sus viviendas y se trata de un reparto casa por casa. La idea de tras de esta logística es asegurarse que los alimentos lleguen a las familias que más lo necesiten y no a cualquiera que pueda hacer la cola en una plaza publica.
Respecto a la difícil tarea de seleccionar familias en una ciudad de mucha gente necesitada, la ministra Pinilla explicó que “la selección de las familias beneficiadas se hace partiendo de las necesidades básicas insatisfechas. Para esto se necesita una logística muy especial. En primer lugar, se ha hecho un trabajo de planeamiento muy detallado con la participación del INEI y del Sistema de Información del Ministerio de Economía y Finanzas”. Agregó que la experiencia serviría de base para la estrategia Crecer Urbano, pues por ahora ésta sólo se concentra en los 880 distritos rurales más pobres del Perú. “En las zonas urbanas también hay bolsones de pobreza que tienen que ser atendidos”, apuntó. De allí que esta iniciativa no incluya a provincias, donde ya existe el subsidio de Juntos que atiende a 340 mil familias rurales pobres con 100 soles mensuales.
A pesar de los beneficios que este programa pueda tener para algunas familias, las críticas a su diseño y ejecución no son pocas. Para Lorena Alcázar, investigadora de Grade, el sistema piloto de reparto de alimentos es “improvisado y poco técnico”. Además, afirmó que el gobierno debió utilizar dos herramientas para hacer efectiva esta distribución. “Una de ellas es el Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH), cuyo diseño aún no está listo y que permitirá identificar la pobreza hogar por hogar. La otra es utilizar las redes sociales que ya existen, como los comedores populares”, aseveró.
Por su parte, el consultor Javier Abugattás señaló que está comprobado que la distribución de alimentos no funciona como factor importante para la lucha contra la pobreza. “Hace un tiempo se elaboró una estrategia de subsidios a través del SISFOH. Yo recomendaría que se apoye con recursos a la gente pobre, por ejemplo, en la atención de la salud básica, pues tiene servicios que no son gratuitos. Allí se podría dar un subsidio al 100%”, recalcó.
Según el mapa de carencias críticas en Lima Metropolitana, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en 2005 -y que ha usado el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES) para elaborar el planteamiento técnico de distribución de alimentos-, el número de hogares con, al menos, dos necesidades básicas insatisfechas asciende a 200,951. Sin embargo, el programa de apoyo alimentario del gobierno sólo prevé la entrega de víveres a 100,000 familias. Es decir, menos de la mitad de los pobres extremos en la capital. Los restantes 100,951 hogares quedarían desatendidos.
Otros han anunciado que las irregularidades en la entrega de los alimentos se deben a que este programa puede tener un sesgo aprista, beneficiando especialmente a partidarios del gobierno. El viceministro de Desarrollo Social, Javier Barreda, descartó fehacientemente la búsqueda de réditos políticos con la entrega de alimentos asegurando que es imposible que se haya pretendido beneficiar a “apristas o alanistas”, pues la distribución de los alimentos se hacía en manzanas completas y no sólo en determinadas casas.
Con el ánimo de bajar el tono de las críticas, la ministra de la Mujer, Susana Pinilla, anunció que se ha invitado a la Iglesia católica para constituirse como veedor en la entrega de las bolsas de alimentos. “Su presencia reforzará los mecanismos de transparencia ya establecidos en la experiencia piloto”, enfatizó.
Como parte de la ejecución del plan piloto, la madrugada del 15 de abril empezó la entrega de bolsas de alimentos en sectores populares de Lima Metropolitana. Toda esta operación se inició pasadas las nueve de la noche, cuando se trasladaron las provisiones desde el local del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (PRONAA), hasta el fuerte Rafael Hoyos Rubio, en el Rímac. Voceros del sector sostuvieron que durante esta semana, y mientras concluya el plan piloto, se espera culminar con la entrega de 100 mil bolsas de alimentos. Esta vez, sin embargo, la estrategia ha cambiado y los alimentos ya no se distribuirán desde las tres de la madrugada, sino a partir de la medianoche.
Otras sugerencias en el ambiente son que a fin de evitar la politización del programa, la entrega de alimentos pase a los municipios. Efectivamente, podría ser una alternativa más transparente pero no por eso menos complicada. Los subsidios han sido siempre una estrategia compleja y para tener éxito debe ser bien empleada. La necesidad de aliviar el creciente costo de vida a miles de familias que son quienes más sufren los estragos de la inflación y el incremento de precios es inminente. Sin embargo, el programa debe ser ejecutado tras un planeamiento intensivo y con transparencia para evitar que surja la politización, corrupción y otros males lamentablemente recurrentes en nuestro país.
Esto ha sido todo por hoy, les habló Mariana Costa de Perú Político.












