Los enemigos del progreso
Sunday, 6 April 2008

Manuel González Prada, polÃtico y ensayista decimonónico, señaló alguna vez a los parlamentarios, los alcaldes y los sacerdotes (católicos) como el trÃo de enemigos del progreso del Perú. ¿Pudo Don Manuel, padre fundador del pensamiento radical peruano, exagerar un poquito? Tal vez, pero basta conocer las noticias por televisión, radio o prensa escrita en la actualidad para saber que los supuestos enemigos del progreso no suelen hacer lo contrario.
El Parlamento está lleno de gente hostil a la democracia, el mercado y el desarrollo. ¿No hay una bancada parlamentaria que insiste y recontra-insiste con tirarse abajo la República por una nueva Constitución? ¿No hay un grupo de parlamentarios que le ha declarado la guerra a la gran minerÃa, a la agroindustria y al servicio telefónico? ¿No hay una liga de parlamentarios contrarios al libre comercio y a la exportación? ¿Acaso no hay una bancada nostálgica de la dictadura, que pretende destruir el sistema de administración de justicia para salvar a su lÃder? ¿No existen parlamentarios adversos al libre albedrÃo humano por seguir preceptos religiosos o ideológicos? ¿Acaso no hay parlamentarios que creen que han sido electos para luchar contra el mal y los malos (quienes quieran que sean)?
Los gobiernos locales, esas entidades públicas burocráticas, anquilosadas e ineficientes. Muchos alcaldes entran y salen de sus palacios municipales como los reyes feudales de la Europa medieval entraban y salÃan de sus castillos. Bien, ¿no son los alcaldes los primeros infractores de la ley? ¿No son los alcaldes insistentes para cobrar tributos, pero perezosos para ejecutar obras públicas? ¿No son los alcaldes quienes no hacen sus labores ediles ni quieren dejar a la ciudadanÃa hacer nada? ¿No son los alcaldes quienes desenvainan sus espadas contra la iniciativa privada y la libertad de empresa? ¿No son los alcaldes quienes buscan eternizarse en el cargo engatusando a vecinos o pobladores antes de las elecciones?
Por último, la Iglesia Católica no se merece algunos miembros de su clero: ¿no son los sacerdotes quienes se oponen a acciones gubernamentales tan necesarias como la educación sexual, la planificación familiar y el aborto terapéutico? ¿No son los sacerdotes quienes mantienen en el oscurantismo a sectores sociales pobres e incultos con el argumento de “cumplir la voluntad de Dios”? ¿No son los sacerdotes quienes han santificado en el pasado o aún santifican golpes de estado, dictaduras, oligarquÃas, asesinatos, guerrillas, revoluciones o expropiaciones? ¿No son los sacerdotes, con sus visiones conservadoras o progresistas de la vida y el mundo, los culpables del aumento de las iglesias evangélicas en el paÃs?
Por supuesto, no todos los parlamentarios, alcaldes o sacerdotes entran en la definición de González Prada. Hay quienes sà se pusieron o se ponen al servicio de la libertad, la legalidad y la propiedad en el Perú. Por desgracia, a la hora del recuento, pesan poco los amigos del desarrollo y más nos enemigos del progreso. CuÃdese de los últimos, por favor.
Por Gian Carlo Orbezo Salas, columnista invitado
Imagen tomada de: www.cityes.org











