Crónica semanal (2 al 8 de abril)
Saturday, 12 April 2008
En medio del proceso inflacionario que vive el paÃs, la economÃa peruana recibió esta semana una excelente noticia. El 2 de abril, la calificadora de riesgo Fitch Ratings, una de las tres agencias más importantes del sistema financiero en ese rubro, elevó la calificación de Perú de grado especulativo a grado de inversión.
Las calificadoras de riesgo como Fitch Ratings, Standard & Poors o Moody’s, miden cuán confiable es invertir en un determinado paÃs. Para medir esa confiabilidad, determinan qué capacidad de pago de deuda tiene un paÃs. El grado de inversión indica que las deudas de un Estado tienen bajo riesgo de no ser pagadas. Para el inversionista, se trata de un indicador esencial, ya que significa que el retorno sobre su inversión estará casi asegurado.
Concretamente, Fitch Ratings elevó del grado BB+ al BBB- la calificación de la deuda a largo plazo en moneda extranjera peruana, mientras que la deuda a largo plazo en moneda nacional, que ya contaba con esa calificación, subió de BBB- a BBB. Si bien nuestra economÃa alcanza el grado de inversión, se puede mejorar aún más dentro de esa categorÃa, hasta el grado AAA de máxima calidad de pago. En estos tiempos en que las comparaciones con Chile son tan recurrentes, vale decir que los vecinos sureños están cuatro peldaños por encima de nosotros.
El ministro de EconomÃa, Luis Carranza, no ocultó su alegrÃa por lo que calificó “la noticia económica más importante de los últimos 15 añosâ€. En un arrebato de entusiasmo, señaló que “desde hoy, el paÃs es más rico porque valen más sus propiedades, sus acciones, sus ahorros, y va a crecer el flujo de inversiones importantes y los puestos de trabajo, lo cual nos permitirá reducir la pobreza a 30% para 2011†(fuente: Perú 21, 03/04/08).
Los optimistas sostienen que el grado de inversión traerá mejoras económicas en la medida en que alentará el crecimiento del empleo, crecerán los sueldos y, finalmente, se reducirá la pobreza. Tres serÃan los puntos que empujarÃan hacia ese objetivo: para empezar, el sector privado y público tendrÃa acceso a fondos externos a menores costos, lo que permitirá endeudarse pagando menos intereses. Segundo, aumentarÃa la inversión directa extranjera debido a la mayor confianza en el sistema financiero. Por último, el sistema financiero peruano tendrÃa mejores oportunidades de coexistir con el sistema financiero internacional, y la mayor entrada de dólares incidirÃa en la baja de la moneda norteamericana (fuente: La República, 04/04/08).
Sin embargo, no todos los sectores sociales, polÃticos y mediáticos del paÃs han respondido a la noticia con la misma euforia que el gobierno y los empresarios reunidos en la CONFIEP. El columnista de La República, Humberto Campodónico, ha señalado que el gobierno sobrevende el grado de inversión. Campodónico deja entrever que, en términos económicos, la repercusión no será tan importante mientras las otras dos agencias relevantes, Standard & Poors y Moody’s, no le den el grado de inversión al Perú. Y, como ha recordado esta semana el ex superintendente de Banca y Seguros, Juan José Marthans, eso no sucederá automáticamente, ya que “las calificadoras esperarán conocer las reales consecuencias de la turbulencia de Estados Unidos, pues una posible caÃda de los precios internacionales de los comodities aumentarÃa nuestro riesgo paÃs al reducir nuestros ingresos fiscales†(fuente: La República, 05/04/08).
En definitiva, para Campodónico y otros periodistas vinculados con la izquierda, como Santiago Pedraglio, el grado de inversión que nos ha asignado Fitch Ratings tendrá más repercusión polÃtica que económica. Servirá para reafirmar un modelo económico que, para la alicaÃda izquierda peruana, presenta grandes falencias, ya que, consideran, está asentado en los altos precios de las materias primas y la bonanza se concentra en unos pocos sectores. En ese sentido, que la consecución del grado de inversión haya salvado la cabeza de un ministro de economÃa que empezaba a ser agobiado por la inflación, parece ser sintomático. Y, si bien tanto los medios de derecha, como los de izquierda, reconocen que el grado de inversión fortalece a Carranza, los primeros, con Aldo Mariátegui (Correo, 03.04.08) a la cabeza, saludan esta decisión, mientras los segundos sienten que empiezan a perder el debate ideológico.
Si bien el argumento de la prensa de izquierda con relación a las repercusiones polÃticas del grado de inversión está bien sustentado, parte, en mi opinión, de una premisa equivocada acerca del papel de la inversión privada. En el fondo, los que buscan minimizar el significado del grado de inversión o, como el economista Pedro Francke, acusan a Fitch Ratings de poco confiable, desconfÃan de las virtudes de la inversión privada. Y eso sà resulta lamentable, porque cualquier izquierdista moderno deberÃa haber superado los viejos traumas del pasado con respecto al capital. ¿En qué puede dañar al paÃs que el mundo nos vea como un destino más confiable donde invertir? En resumidas cuentas, ¿no serÃa acaso beneficioso para el Perú que existiera un consenso sobre las ventajas de captar inversionistas? De igual manera, serÃa sumamente satisfactorio que el empresariado local y extranjero asumiera el discurso del cuidado al medio ambiente y el respeto a los derechos laborales. Un excelente punto de partida para llegar a un proyecto económico y social de largo alcance pasarÃa justamente por alcanzar soluciones racionales a las preocupaciones de ambos sectores: del empresariado, que se juega su capital, y del trabajador, que demanda un trato justo por sus labores.
Ignazio De Ferrari













