Regionalización y presidentes regionales
Sunday, 9 March 2008
¿Por qué cada vez que escucho en radio o televisión a muchos presidentes regionales recuerdo la historia de los señores feudales del medioevo europeo o los curacas del Tahuantinsuyo? Quizá porque parecen amos de reinos chiquitos. Mientras tanto, en muchas regiones del Perú, la inversión privada es poca, el desempleo aún es elevado y los índices de pobreza decrecen lentamente.
El actual proceso de regionalización empezó al peor estilo peruano: improvisadamente. Se convocaron a elecciones en 2002 sin tener leyes orgánicas de regiones, leyes de gobiernos regionales ni leyes de elecciones regionales. En negociaciones políticas se aprobaron nuevas estructuras de gobiernos (no entiendo la reforma a la Constitución de 1993: el viejo esquema era más técnico y no-burocrático) y seguir con el soberbio título de “Presidente Regional”.
Cuando en 2005 se sometieron a referéndum las jurisdicciones, casi todos los presidentes regionales de entonces se opusieron tenazmente. Por último, muchos gobiernos regionales se han vuelto muy burocráticos, “paquidérmicos”, e ineficaces en sus únicas labores esenciales: invertir en infraestructura básica, ejecutar programas sociales y administrar parte de la burocracia estatal.
Pero, ¿alguien se acuerda de la regionalización de la década de 1980? No fue mejor que ahora. Los políticos en Lima tardaron ocho años en aprobar el Plan Nacional de Regionalización y las respectivas leyes. Al final, todo resultó patas arriba: las asambleas regionales eran nidos de politiquería, los departamentos en una misma región se peleaban entre ellos (¿recuerdan el plebiscito de 1991 San Martín-La Libertad?), las leyes regionales derogaban leyes nacionales y los presidentes regionales querían que el Presidente de la República los tratara de “homólogos” cuando venían a Lima. Nadie extrañó tanta bazofia institucional cuando la deshizo de un mamazo la dictadura de Alberto Fujimori.
Hoy, ¿qué esperar del Presidente Regional de Puno que niega al Ministro de Relaciones Exteriores y firma acuerdos con Venezuela? ¿Qué esperar del Presidente Regional de Áncash que sólo convoca paros? ¿Qué esperar del Presidente Regional de Arequipa que quiere dirigir empresas estatales? ¿Qué esperar de los presidentes regionales de Loreto y Ucayali si defienden intereses mercantilistas, del Presidente Regional de Cusco cuando dice que revisará contratos de concesión minera o del Presidente Regional de Tacna si pide “declarar la guerra” a Chile?
La autonomía regional es política (voto popular), fiscal (manejo de gasto público y tributos propios) y administrativa (personal propio), dentro del marco jurídico nacional. No involucra facultad de cambiar el modelo económico del país o manejar la política exterior del Estado ni atentar contra el orden público o la unidad de la República.
Los presidentes regionales están para gobernar y hacer obras públicas, no para pelear o alborotar. Si algunos quieren actuar como Tupac Amaru II o los guerreros medievales europeos, erraron en oficio. Mejor dedíquense a la actuación teatral.
Por Gian Carlo Orbezo Salas, columnista invitado



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