Crónica Semanal (14-20 de junio 2009)


Después de dos meses de conflicto, 34 lamentables muertes, un país dividido y un gobierno debilitado; esta semana ocurrió lo que los nativos de la selva central vienen peleando hace tal vez demasiados días: la derogación de los decretos legislativos 1064 y 1090. ¿Por qué tardó tanto el gobierno en anular los cuestionados decretos? ¿Qué efecto tendrán los incidentes ocurridos en Bagua en la realidad política peruana de los meses por venir? En esta crónica semanal atenderemos algunas de estas preguntas que nos venimos haciendo todos los peruanos.

La semana pasada, los Apus, las principales autoridades de las comunidades indígenas de la selva central, lograron que el primer ministro Yehude Simon suscribiera un acta de entendimiento en la que el Ejecutivo se compromete a derogar los decretos 1064 y 1090. Los doce Apus presentaron sus demandas resumidas en seis puntos, empezando por la anulación de los mencionados decretos legislativos. Simon anunció que el pedido de derogatoria se oficializaría en la Presidencia del Consejo de Ministros, cuando se eleve la solicitud al Congreso de la República. “Este es un acuerdo por la paz y por la vida”, dijo Yehude Simon.

Aparte de la derogatoria de los decretos legislativos, el resto del paquete de leyes rechazado por la población nativa se discutirá en el Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos, instalado por iniciativa del Ejecutivo. El grupo estará integrado por los representantes de las comunidades indígenas, del Ejecutivo, de los gobiernos regionales amazónicos y de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep). El acuerdo con Simon incluyó además el ofrecimiento de levantar el estado de emergencia en Amazonas, y el desbloquear las carreteras gradualmente por parte de los indígenas.

Con esta promesa volvió Simon, y quedando sin alternativas, la bancada Aprista y los partidos aliados tuvieron que aprobar la derogación de las leyes en el Pleno del Congreso. Esto ha sido considerado como una victoria para la oposición, pero más que una victoria, es un duro golpe para el gobierno. ¿Por qué batallaron dos meses en contra de tomar decisiones que a la larga serían acatadas? Augusto Alvarez Rodrich dice encontrar opiniones que están divididas entre los que creen que Alan García no sabe decidir bajo presión, y entre los que creen que, al final, se rindió por susto, no por las tres docenas de muertes sino porque su propia estabilidad política se empezó a poner en cuestión.

En la opinión del periodista, esta crisis política –que no se sabe si en realidad está acabando– ha dejado un efecto muy profundo y con un régimen lamentablemente debilitado pues en la selva o en otras zonas del país podría haber quedado la sensación de que este gobierno no cede ante los argumentos sino ante la presión.

A pesar de que las leyes han sido derogadas y la calma en Bagua empieza a regresar, estos incidentes tendrán un impacto profundo en el gobierno de Alan García, y lo que es más grave aún, en la sociedad peruana. El rencor y el odio salieron a luz el 5 de junio. Un gobierno sin estrategias claras ni voluntad de conciliar; indígenas enfurecidos abriendo el paso a más odios entre peruanos. Los problemas sociales son una realidad inminente en el Perú, que el gobierno de García, tal vez por su énfasis en fortalecer nuestra economía, no ha sabido encarar adecuadamente. Asimismo, los actos de violencias de los nativos son igualmente condenables.

Como ya hemos visto en diversos puntos indígenas del país como Andahuaylas y Sicuani, las protestas continúan y se empiezan a volver a un mecanismo habitual de expresión de los sectores de la población más pobres, alejados de un gobierno que no siempre escucha. Mauricio Mulder, el secretario general del Apra, ha advertido que sectores radicalizados del país alistan otras cuatro paralizaciones regionales para el presente año, con el objetivo de acumular fuerzas en contra del Gobierno y pretender una eventual toma del poder. Mulder afirma que “en 2010 el sector electoral de la protesta tendrá mayor importancia y, entonces, todos terminarán incorporándose en las listas electorales que se presenten”. Sin duda alguna, la oposición, encabezada por Ollanta Humala, no ha tardado en tomar provecho de cada error del gobierno, y tal vez el conflicto social sea su beneficio más directo para acercarlo al poder.

La actitud cerrada del Presidente García ha contribuido a darle más herramientas a sus opositores. García afirma que el criticado modelo de su gobierno es el más adecuado para lograr el desarrollo y es apoyado por el 80 por ciento de la población, lo cual contradice lo revelado por una encuesta de la Universidad Católica que indica que sólo 18 por ciento quiere la continuidad de la política económica actual, mientras 47% pide reformarla y 30% demanda cambios radicales.

Si bien el gobierno aprista ha tomado muchos pasos acertados para fortalecer el crecimiento económico del Perú, nuestro progreso no se dará de un día al otro. El verdadero desarrollo debe ser pausado, brindando un espacio a todos los sectores de la sociedad y ampliando el diálogo. Sólo así se evitarán estas crisis que tanto daño hacen a los logros ya obtenidos.

Mariana Costa