Luis Castañeda: muchas obras, mucho marketing
Sunday, 21 September 2008

¿Puede el marketing personal crearle a un político el perfil ideal? Sin duda. Tenemos buenos ejemplos de cómo cualquier político puede crear su imagen perfecta ante la ciudadanía que le permita gozar de gran apoyo popular. El mejor de ellos es Luis Castañeda.
En 2003 Castañeda se convirtió en Alcalde de Lima, el puesto de mayor visibilidad del país después del Presidente de la República. Desde el primer día, gracias a una brillante política comunicacional y al uso del marketing personal, cuida su imagen pública con excesivo celo huyendo del desgastador día a día del resto de políticos. Al inicio de su gestión empezó “reinaugurando” obras públicas anteriores, sin interesar ese detalle a los limeños que lo ven trabajador y cumplidor.
Apareciendo ante las cámaras de televisión con su maqueta a escala –de lo que sea-, su conocido chaleco amarillo y anunciando la construcción de cualquier obra pública, la gestión de Castañeda logró aparecer ante la ciudadanía limeña durante el errático y soñoliento gobierno de Alejandro Toledo como dinámica y emprendedora.
Que Castañeda jamás comente ante los reporteros escándalos políticos o no lidere a parlamentarios o alcaldes de su protopartido político en Unidad Nacional, lo hace aparecer ante la gente como el “independiente perfecto”. ¿Alguien recuerda que fue pupilo del alcalde de Lima Eduardo Orrego, locuaz dirigente de Acción Popular y alto funcionario público del Banco Minero y el Instituto Peruano de Seguridad Social?
Que Castañeda nunca responda por críticas a su gestión o por irregularidades en la Municipalidad y siempre su útil Teniente Alcalde responda por él, lo muestra ante los limeños lejano a la ineficacia y la corrupción.
Simultáneamente, Castañeda ha realizado esas obras públicas de fuerte impacto visual que gustan a los peruanos, como ampliaciones de algunas grandes avenidas, embellecimiento de grandes parques, construcción de pasos a desnivel para vehículos y escaleras para los habitantes de los cerros aledaños a la ciudad e iluminación del Centro Histórico, en colaboración con la empresa de distribución eléctrica EDELNOR.
Hábilmente, ha logrado que la gente culpe de la no-solución de los problemas de Lima (inseguridad en las calles, prostitución callejera, pésimo transporte público, pobre desarrollo urbano, etc.) al Poder Ejecutivo, a los alcaldes distritales, a la pobreza, a la delincuencia, a la burocracia, etc., menos a él. De igual modo, sus Hospitales de la Solidaridad, que brindan servicios médicos a tarifas bajísimas o gratis, les caen como anillo al dedo a limeños deseosos de populismo y han tapado preguntas sobre el financiamiento.
Sin el marketing personal, aparece el verdadero Castañeda: así ocurrió en 2005 cuando quiso ser un inesperado candidato presidencial para el año siguiente, pero el Congreso se lo impidió con una reforma constitucional. Ese día se le vio en televisión furioso e indignado. Bueno, es sólo otro político.
¿Por cuánto tiempo más le va a ser útil el marketing personal a Luis Castañeda? Parece que ya no tanto.
Por Gian Carlo Orbezo Salas, columnista invitado
Foto tomada de http://www.caretas.com.pe/











