Crónica semanal (3 al 9 de setiembre)
Saturday, 13 September 2008
La semana pasada marcó el regreso de Alejandro Toledo y sus ambiciones políticas. En el distrito de Pueblo Nuevo, en Ica, Toledo enfiló baterías contra la gestión de Alan García, a quien acusó de favorecer a los ricos. El mensaje debe haber dolido, pues García no tardó en responderle a Toledo por escrito.
En un mensaje difundido por Internet, García le recordó a Toledo que, durante el gobierno de este último, la pobreza disminuyó en apenas dos puntos porcentuales en comparación con los ocho por ciento alcanzados en lo que va del gobierno de García.
Las críticas de Toledo no se limitaron al tema de la pobreza. El ex presidente aprovechó la polémica en torno a la venta de tierras pertenecientes a comunidades indígenas para dibujar la imagen de un presidente vendepatria:
Señor García, si piensa usted vender las comunidades campesinas y amazónicas, con todo respeto y en democracia, volveré a alzar mi voz seguido por ustedes. El Perú no está en venta y usted no es el dueño del Perú. Es usted sólo un inquilino. Lo han elegido para gobernar el Perú, no para regalarlo a sus socios.
¿Cómo interpretar el actuar de Toledo? Por un lado está la amenaza de una movilización al estilo de la Marcha de los Cuatro Suyos, la cual fue decisiva para la victoria de Toledo hace siete años. Pero el mensaje de aquella marcha fue el retorno a la institucionalidad democrática luego de un decenio de corrupción fujimontesinista. Esta vez, Toledo pretende alzarse como defensor de los pobres y marginados, aquellos que no se benefician de la bonanza económica.
Durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia, Toledo sumó votos con su biografía. Su origen humilde fue, sin duda, una de las razones que hicieron de Toledo un candidato aceptable para el electorado andino. Pero ese mismo electorado rechazó la continuidad del modelo político y económico propagado por Toledo al volcarse, con una mayoría abrumadora, hacia Ollanta Humala en el 2006.
Dicen que la distancia es el olvido. Quizá el autoexilio de Toledo hacia los Estados Unidos haya contribuido a que el electorado empiece a imaginar otro Toledo, no aquel presidente falto de ideas y de empuje más allá del terreno macroeconómico.
Según una encuesta de la Universidad de Lima, Toledo tiene sus seguidores, al menos en Lima. Un 11% de los encuestados lo consideran el político con más simpatía. Encabeza la lista el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio (31%), seguido por Keiko Fujimori (18%) y Lourdes Flores (15%). Valdría la pena explorar los niveles de popularidad de Toledo fuera de Lima, especialmente en la sierra central y la sierra sur.
La encuesta también revela que García está teniendo serias dificultades en materializar los logros económicos. En comparación con el mes anterior, la aprobación de García cayó en 15 puntos porcentuales a tan sólo 25%, mientras que la desaprobación llega ya al 72%. Estas cifras se parecen, cada vez más, a las del gobierno de… Alejandro Toledo.
Queda claro, entonces, que existe un descontento, y que ese descontento no es chico. Hasta el momento, no ha habido figura opositora capaz de capitalizar ese descontento. En una reciente entrevista en Quehacer, Humala asegura que “el proyecto va por dentro”. Mientras, Lourdes Flores parece esperar otros tiempos para entrar en escena. En este contexto, las ambiciones políticas de Toledo son noticia. Pero cabe esperar si su reaparición tendrá un efecto duradero dentro del electorado.
Por Bernd Krehoff
Fuente: Resumen Semanal de DESCO N° 1504










