Crónica semanal (6 al 12 de agosto de 2008)
Saturday, 16 August 2008
Esta semana discutiremos la drástica baja en la popularidad del Presidente García, que a su vez coincide con lo que muchos empiezan a llamar el copamiento Aprista del Estado peruano.
Según la encuesta de la Compañía Peruana de Estudios de Mercado y Opinión Pública (CPI), realizada entre el 2 y el 6 de agosto en 26 ciudades del país y sus zonas rurales, la desaprobación de la gestión de García a nivel nacional llega hoy a un dramático 71.8%, cuando en mayo era de 58.5%. En Lima, la cosa no es distinta, pues la línea de desaprobación sube de 49% en mayo a 58.1% en junio, hasta alcanzar el 65% en agosto. Claramente, la carisma de nuestro presidente se va desvaneciendo.
Otros aspectos que llaman la atención es que 62% de los peruanos no le atribuye ningún logro importante en lo que va de su gestión, mientras que 43.5% considera a la inflación y al alza de los precios de los alimentos como el principal desacierto del mandatario. Los entrevistados indicaron como otros motivos de su descontento a la falta de empleo (5.3%), el incumplimiento de las promesas presidenciales (4.7%) y su mala situación económica (2.6%).
Lo interesante es que este panorama de impopularidad del presidente y su gobierno coincide con grandes logros voceados a favor del crecimiento que se vive en Perú. Sin duda alguna, la otorgación del grado de inversión a nuestro país, la firma de un TLC con Estados Unidos, la estabilidad del crecimiento económico, entre otros, no pueden ser negados. Sin embargo, las huelgas continúan y la gente sigue demandando. En parte es cierto que se escucha hablar de más beneficios a los que la gente percibe en su día a día. Sin embargo, otro factor es también nuestra constante insatisfacción como peruanos, y el querer que el futuro de nuestro país sea solucionado mágicamente por una sola persona. El gobierno, y nuestro Presidente, sin duda alguna juegan un rol fundamental, pero no tienen todas las respuestas. La participación de la sociedad civil es fundamental en el proceso de desarrollo del Perú y como tal debemos ser parte y responsables también de lo que vivimos.
Sin embargo, a pesar de las tal vez excesivas críticas que experimenta el gobierno, las decisiones tomadas muchas veces sí son dignas de cuestionamiento, especialmente cuando se trata de la ya conocida historia del copamiento de apristas. La designación de Carlos Arana Vivar como director ejecutivo del Fondo para el Desarrollo Social (FONCODES) ha generado indignación y malestar en la población, además de, en la visión de diversos congresistas, confirmar el interés del gobierno aprista en copar los principales organismos del Estado -sobre todo los programas sociales que manejan millones de nuevos soles y trabajan directamente con la mayoría de peruanos- para ponerlos al servicio de su partido en las próximas elecciones.
Según Fredy Otárola, del Partido Nacionalista, “Es evidente que hay un copamiento aprista. Recordemos lo que dijo Agustín Mantilla en el 2006. El nombramiento de Arana es la consolidación de lo dicho por Mantilla y eso es peligroso porque el dinero de los programas sociales puede ser utilizado con fines electorales, como la campaña presidencial de Jorge del Castillo en el 2011″.
En el Ejecutivo, la defensa del controvertido amigo de Mantilla estuvo a cargo del premier Jorge del Castillo, quien -a diferencia del presidente García- ejerció esta tarea con ánimo tolerante y conciliador. El argumento que usó el jefe del gabinete fue que su correligionario era ingeniero civil y no un simple organizador de mítines y que no se le podía discriminar por su filiación política ni por sus ideas.
La preocupación de los políticos de oposición fue compartida por el ex defensor del Pueblo Walter Albán, quien consideró que la designación de Arana en FONCODES, sumada a las de Carlos Pando en la APCI y Agustín Haya de la Torre en el CEPLAN; al retorno de Ángel Romero a la Corte Superior de Lima, y a la asunción de Carlos Mesía y Edmundo Peláez Bardales en puestos clave en el Tribunal Constitucional y el Consejo Nacional de la Magistratura, respectivamente, evidencian que existe una suerte de copamiento partidario peligroso.
Por otro lado, sumado al copamiento aprista viene la sospecha que el APRA empieza a desplegar su plan para garantizarse una base social en las próximas elecciones. El controversial Decreto Supremo N1 006-2008 del Ministerio del Interior, establece que los más de mil 600 gobernadores que existen en el país podrán “coadyuvar, en el ámbito de su circunscripción, en las coordinaciones que sean necesarias en relación a las acciones desarrolladas en programas sociales y acciones del Estado, especialmente en las zonas de extrema pobreza”. Se les permite participar en nada menos que en 17 programas sociales como Agua para Todos, Techo Propio, el Seguro Integral de Salud, Mejoramiento Integral de Barrios y Pueblos, entre otros.
Esta decisión gubernamental genera suspicacias sobre todo porque los gobernadores dependen del ministro del Interior, Luis Alva Castro, del Apra, y, además, porque representa un retroceso en el proceso de descentralización debido a que dicha labor debería recaer plenamente en las manos de los presidentes regionales que ya han cuestionado la norma de manera unánime.
En conclusión, los peruanos somos a veces más negativos y exigentes de lo que deberíamos al juzgar la actual labor del gobierno y el estado de desarrollo del país. Sin embargo, el partido Aprista no contribuye a disminuir sus críticas. Alan García parece estar olvidando el amargo sabor que dejó un gobierno plagado de Apristas en los 80s. Esperamos que esta vez no se comenta el mismo error ya que nuestro país solo saldrá adelante con técnicos y expertos al mando, y cuando los políticos apuesten por el futuro de todos antes que por su partido.
Mariana Costa










