Crónica semanal 25 de junio al 1 de julio
Thursday, 3 July 2008
El ex asesor hizo su ingreso a la sala de la Diroes poco antes de las diez de la mañana. Fujimori lo esperaba impasible en el mismo lugar donde espera regularmente a los testigos que acuden a declarar en el juicio que se le sigue por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta. El “Doc”, el viejo asesor, le hizo una venia al ingresar. Las crónicas periodísticas relatan que Fujimori le respondió con un guiño.
El reencuentro de los antiguos cómplices había despertado el interés de la opinión pública. Se trataba de la audiencia más esperada desde el inicio del juicio en diciembre pasado. Montesinos, consciente de ello, pareció querer desplegar un show mediático. El contenido era sencillo: proclamar la inocencia de quien dijo, fue “subordinado”. Las formas, en vez, fueron aparatosas. Montesinos hizo una cerrada defensa del “presidente Fujimori” y de la gestión de la cual él mismo fue protagonista. “Con gran criterio tomaba las decisiones más acertadas”, “tuvo una visión macropolítica sobre la situación del país” y “los subversivos vieron en él una persona con energía y coraje para enfrentar la subversión”, fueron algunas de las frases con las que exaltó la imágen de Fujimori.
Sin embargo, cuando fue consultado por las temas de Inteligencia, sobre el grupo Colina o sobre el juicio que supuestamente arregló a favor de Fujimori por evasión tributaria, no mostró la misma elocuencia. Entonces, prefirió amparase en su derecho a guardar silencio por tratarse de cuestiones de seguridad nacional y por el deber de confidencialidad entre abogado y cliente. Cuando terminó de dar su mensaje, más bien monótono, alrededor de la una de la tarde, Montesinos anunció que no hablaría más mientras durara el juicio que se le sigue por la operación de recuperación de la embajada de Japón en 1997. Por tratarse de un testigo “impropio”, es decir acusado y testigo a la vez, Montesinos tiene el derecho a guardar silencio.
Los titulares de los diarios del 1 de julio anunciaron a todas voces que la complicidad entre Fujimori y Montesinos seguía vigente, como en los viejos tiempos. Bajo esa premisa, Montesinos estaría jugando su última carta, la misma que jugó Santiago Martin Rivas en su momento, es decir, ser generosos con Fujimori ahora con la mirada puesta en un posible indulto, de llegar la heredera Keiko al poder en el 2011. El tiro le habría salido evidentemente por la culata, ya que se habría hecho evidente lo impostado de sus declaraciones. Montesinos habría terminando haciendo una parodia de sí mismo. La hipótesis del indulto, sin embargo, no convence del todo.
La imágen que durante años se ha ido construyendo de Montesinos es la de un estratega, un ser frío y calculador. Si este supuesto es válido, Montesinos debería haber prevenido que las formas en que declaró y su negativa a ser interrogado por la defensa, tendrían consecuencias negativas para la defensa de Fujimori. El ex asesor podría haber construído una presentación mucho más sólida en la que, aún defendido a Fujimori, hubiera transmitido un poco más de credibilidad. En vez, decidió montar un show mediático que, dos días después, fue declarado nulo por la Sala Penal Especial por no haber dado a la defensa del acusado la oportunidad de interrogarlo.
Esta segunda hipótesis parte entonces de la suposición de que Montesinos buscó perujudicar a Fujimori al intentar que su declaración fuera declarada nula. Al quedar nula, la Sala ya no tendría cómo contrastar las antiguas declaraciones de Montesinos en las que refirió que Fujimori cometió actos ilícitos. Si bien desde una perspectiva de racionalidad, esta hipótesis cobra más sentido, queda aún un cabo suelto. Si Montesinos quería perjudicar a Fujimori sin autoincriminarse en sus procesos paralelos, ¿por qué no guardó silencio desde el principio?
La lectura del propio abogado de Fujimori, César Nakazaki, parece ir en dirección de la segunda hipótesis. Nakazaki reconoció que las (no) declaraciones de Montesinos tendrían consecuencias nocivas para su cliente, ya que Montesinos había abusado del derecho del silencio y ahora se [usarían] “los testimonios que dio en otros ambientes” (fuente: El Comercio, 01/07/2008). Como vimos, las predicciones de Nakazaki no tardaron en confirmarse.
Ignazio De Ferrari










