Crónica semanal (14 al 20 de mayo)
Friday, 23 May 2008
Hace algunos años, en un lapsus de lucidez, el presidente Hugo Chávez pronunció la siguiente frase: “los latinoamericanos vamos de cumbre en cumbre y de abismo en abismoâ€. El juego de palabras del mandatario bolivariano reflejaba una verdad que sigue aún hoy vigente: de casi todas las cumbres a las que acudimos los paÃses de América Latina salimos con las manos vacÃas, es decir con simples promesas de buena voluntad, de portarnos bien que, naturalmente, luego incumplimos.
En los últimos tiempos, las cumbres más inútiles han sido las que hemos compartido exclusivamente los paÃses de la región. Y en el contexto andino, el foro principal, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), ha sido el ejemplo perfecto de ineficacia. En vez de contribuir a solucionar las grandes incógnitas de realidades similares, las reuniones de los representantes de los Estados andinos más han servido para potenciar los problemas que frenan nuestro desarrollo. De modo que la Comunidad Andina, que históricamente deberÃa ser el verdadero bloque bolivariano, se ha convertido en un foro vacÃo.
La historia nos muestra que la desunión ha prevalecido y que los factores han sido de distinta Ãndole. A menudo las agendas bilaterales se han estancado debido a antiguos resentimientos, ligados, por lo general, a viejos conflictos limÃtrofes. A esas desavenencias, se ha sumado una división de carácter cultural no menos profunda entre la América andina y la América más europea del RÃo de la Plata.
En ese contexto de un subcontinente dividido, ha entrado en juego la globalización. Esta le ha dado un nuevo giro a la dinámica de las relaciones entre los paÃses de la región. Por un lado, en materia comercial, el discurso de la globalización pone énfasis en la apertura de las fronteras, en la formación de grandes bloques comerciales, en la unión. Sin embargo, en la práctica los pequeños paÃses andinos nos vemos enfrascados en una carrera contrareloj para ingresar a los mercados más grandes del mundo como Estados Unidos y la Unión Europea.
¿Por qué ha fracasado el diálogo en materia de apertura comercial dentro de la región? En la Comunidad Andina, parte del problema radica en la falta de complementariedad en lo que los paÃses del bloque producen. Nuestros productos son muy similares, de modo que no se perciben grandes ventajas en el comercio entre los paÃses del bloque. En el Mercosur, el miedo de los paÃses más pequeños, incluso de Argentina, a ser acaparados por Brasil, ha hecho que la reducción de aranceles no haya avanzado con la velocidad que se esperaba en un comienzo.
El problema de la escasa complementariedad está ligado a una cuestión de mucho más peso: los incentivos de tener una agenda comercial con los paÃses o los bloques económicos más grandes del mundo son mucho mayores. Para el agroexportador peruano, por ejemplo, tener acceso a un mercado de 300 millones de habitantes con poder adquisitivo como lo es los Estados Unidos, representa un atractivo insuperable. Pero justamente porque producimos casi lo mismo, es que, más que socios, los paÃses andinos somos rivales en la carrera comercial. Chile fue el primer paÃs en entender esa realidad y ha sido el más audaz de todos los vecinos en avanzar en una agenda comercial. Desde el 2003, Chile tiene tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europa.
Sin embargo no todos los vecinos han interpretado la globalización de la misma manera. En el bloque andino, los presidentes del Ecuador y de Bolivia, Rafael Correa y Evo Morales, rechazan las polÃticas de apertura comercial y favorecen el desarrollo de un modelo económico en el que el Estado sea el actor central. Esto no revestirÃa mayor problema si no fuera porque con su posición reticente ponen en riesgo la agenda comercial de paÃses como el Perú y Colombia. En el lenguaje del presidente Alan GarcÃa, se trata de verdaderos perros del hortelano que no comercian ni dejan comerciar.
Desde la perspectiva peruana, la cuestión comercial ha sido el gran tema de la cumbre entre América Latina, el Caribe y la Unión Europa que se desarrolló en Lima esta semana. Los temas oficiales que se habÃan pactado discutir eran la lucha contra la pobreza y el cambio climático. Con respecto al medio ambiente, GarcÃa se dió el lujo de presentar el flamante ministerio de ese sector durante la semana de la cumbre. La cuestión de la pobreza no pareció estar entre sus prioridades o, mejor dicho, estuvo atada a la agenda comercial.
En la mira del gobierno estaba la minicumbre entre la Comunidad Andina y la Unión Europea. Allà se zanjarÃa si es que cada paÃs de la CAN podrÃa negociar un TLC con Europa de manera independiente. El acuerdo entre Europa y la CAN serÃa más que un TLC, también incluirÃa una asociación polÃtica. De ahà que Europa se mostrara favorable a negociar en bloque. Bolivia sostenÃa igualmente esta tesis con Morales pidiéndole a Europa “que no divida [a] los andinos†(fuente: Perú 21, 18.05.08).
En el último dÃa de la cumbre, ambos bloques encontraron una salida al entrampamiento, aceptando firmar un convenio marco, pero con flexibilidad en algunos capÃtulos. AsÃ, Colombia y Perú podrán avanzar más rápidamente en temas como la apertura comercial. Según el presidente Correa, esta decisión significa que los paÃses podrán adherirse a una de las partes del acuerdo y a otras no. GarcÃa precisó que habrá flexibilidad “en los temas comerciales, para que los paÃses los vayan suscribiendo a diferentes velocidadesâ€. Incluso el propio presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, aceptó que la negociación del pilar comercial se acomode a las asimetrÃas en la CAN (fuente: Perú 21, 18.05.08).
Aún no está del todo claro “hasta dónde llegar en la desagregaciónâ€, como dijo Correa. Ese trabajo recaerá en los técnicos y negociadores que se reunirán el próximo 12 de junio en Bruselas. Aún asÃ, la decisión polÃtica de adoptar un acuerdo marco de estas caracterÃsticas es una gran noticia para los que creen que el libre comercio es un importante instrumento de desarrollo. Y es un paso más hacia un verdadero sinceramiento en nuestras polÃticas comerciales. La tesis de la negociación en bloque ha probado ser una quimera en América Latina.
Ignazio De Ferrari










