¡Jalados!
Saturday, 15 March 2008
Para el ministro de Educación, José Antonio Chang, los resultados de la primera etapa del concurso público para la contratación de maestros fue un rotundo éxito: 4,69% de los 183.118 candidatos que rindieron el examen aprobaron con 11 o más. Para el ministro, el éxito radica en que el nivel de aprobación fue esta vez mayor que en los tres procesos anteriores de 1997, 1999 y 2002. Y, además, esta vez no se hizo curva.
En efecto, según los datos que proporcionó el ministro Chang ayer por la noche, el porcentaje de aprobados supera el 4,21, 3,40 y 3,15% de las tres veces anteriores. Aún asÃ, es difÃcil imaginarse cómo porcentajes de aprobación menores al 5% puedan ser alentadores. Ante estos resultados, será imposible cubrir las 23970 plazas vacantes para el nombramiento en la carrera pública magisterial.
De acuerdo con las reglas del concurso público, en juego habÃan 35.889 plazas por contrato válidas solo para este año y 23.970 para el nombramiento definitivo. Los candidatos que obtuvieran entre 11 y 13,99 podrÃan aspirar a ser contratados, mientras que los que aprobaran con 14 o más, tendrÃan la posibilidad de ser nombrados. Al final, las vacantes de ninguna de las dos modalidades podrán ser cubiertas ya que solamente 8.442 maestros aprobaron con 11 y sólo 151 (sÃ, leyó bien) obtuvieron más de 14.
Debido a lo calamitoso de los resultados, Chang ha anunciado que su portafolio ha programado un nuevo examen para el 1 de junio en el que podrán participar los 8.442 maestros que, si bien aprobaron, no obtuvieron el mÃnimo de 14. Los que logren superar la valla esta vez, pasarán a la segunda etapa del concurso para alcanzar el nombramiento. La segunda fase, que para los 151 se realizará del 8 al 17 de abril próximo, estará a cargo de un comité especial en los centros educativos que cuenten con plazas vacantes. El comité estará integrado por el director del plantel, el coordinador académico o subdirector, un representante de los maestros y dos representantes de los padres de familia. El resto de las plazas serán cubiertas con un nuevo concurso en el 2009.
Para el educador León Trahtemberg, el gobierno se enfrenta ahora a un serio problema polÃtico, ya que no podrá cubrir este año las plazas presupuestadas (fuente: El Comercio 15/03/08). Esto conducirá, seguramente, a un nuevo enfrentamiento con el SUTEP, que no aceptará que no se cubran todas las plazas, luego de que muchos de esos maestros participaran de las capacitaciones que impulsó el gobierno. Según Trahtemberg, esa es, precisamente, la otra cara del problema: el actual sistema de 220 horas de capacitación que atendió a 35.000 maestros en 2007 es claramente insuficiente.
Si bien este concurso público estaba diseñado precisamente para emplear a nuevos maestros, ha servido, en definitiva, para afinar el diagnóstico que ya se tenÃa sobre la calidad de los docentes escolares. No es descabellado pensar que los más de 250 mil maestros que están nombrados en la actualidad, tengan grados similares de calificación a ese 95% que no aprobó el examen. La pregunta cae por sà sola: ¿en manos de quién están los niños y jóvenes del Perú?
A diferencia de los gobiernos de las últimas décadas, la administración actual parece decidida a hacer cambios relevantes en el sector educativo. Por lo pronto, ha dejado en claro que tiene la voluntad polÃtica de emprender las mejoras. Sin embargo, el gobierno no ha llevado adelante el proceso de manera transparente. Una de las principales crÃticas radica en que no se ha publicado el examen con las soluciones correctas pese a que éste estaba diseñado bajo la modalidad de “multiple choiceâ€.
De esa manera, se impide que los maestros que rindieron el examen puedan cotejar sus propias respuestas con las soluciones correctas. Esto termina despertando suspicacias y crÃticas por parte del SUTEP que podrÃan ser fácilmente evitadas. El gobierno, que en otras ocasiones ha criticado la organización jerárquica y la falta de transparencia en las elecciones internas del sindicato de maestros, incurre en un error similar al no desarrollar el proceso con la claridad debida.
Ignazio De Ferrari










