Pobreza, subsidios e inflación
Wednesday, 27 February 2008

Noticias buenas, noticias malas. Mientras el Ministerio de EconomÃa anuncia que 600 mil peruanos dejaron atrás la pobreza en el 2007, los datos inflacionarios indican que el poder adquisitivo de las provincias se ha visto afectado de forma excepcional. Esta debilitación genera dudas sobre la posibilidad de alcanzar la meta fijada por el gobierno para el 2011: reducir la pobreza de actualmente 42% a 30%.
Cruzando la lÃnea de pobreza
A Luis Carranza, Ministro de EconomÃa y Finanzas, no le faltan razones para sonreÃr. La economÃa peruana creció en 8,99% durante el 2007, dando el salto más significativo en 13 años. Por el momento, no hay señales de debilitamiento. Al contrario. Para diciembre del año pasado y enero del 2008 las cifras preliminares arrojan un crecimiento de 9% (con más de 20% de crecimiento en el sector construcción).
Como para darle un rostro humano a estas cifras, los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Hogares señalan una reducción de la pobreza de 44,5% de la población nacional en el 2006 a 42% en el 2007 (lo cual equivale a 600 mil pobres menos).
¿Cómo se define pobreza? Las estadÃsticas oficiales peruanas emplean dos conceptos de pobreza: pobreza y pobreza extrema. Un ciudadano es pobre cuando sus ingresos no alcanzan para cubrir la canasta de bienes y servicios esenciales. Esta canasta no solamente incluye alimentos, sino también otros bienes básicos como vivienda. Bajo el rubro de servicios incluye educación, salud e infraestructura.
La pobreza extrema, en cambio, se da cuando los ingresos no alcanzan ni siquiera para lograr una nutrición adecuada. La Organización Mundial de la Salud estima que el adulto promedio necesita consumir 2318 calorÃas diarias para alimentarse de forma adecuada. En el 2004, la pobreza extrema alcanzó a 19% de la población nacional.
La reducción anunciada por el Ministro de EconomÃa se refiere a la pobreza no extrema.
Ahora bien, serÃa interesante saber en qué regiones del Perú se redujo la pobreza y cuáles fueron los motivos más importantes. No es lo mismo dejar la pobreza por haber encontrado trabajo que lograrlo gracias a programas de ayuda social tales como el subsidio directo de Juntos. La presentación oficial de la Encuesta Nacional de Hogares, en la cual se basan estas cifras, se espera recién para mediados de año (fuente: La República).
Inflación
Una segunda razón para examinar las cifras sobre la pobreza con más cuidado se refiere a la inflación. Por un lado, la inflación peruana estuvo oficialmente entre las más bajas de la región. Mientras Argentina y Venezuela tuvieron una inflación de 8,5 % y 22,5%, respectivamente, el Perú sólo llegó a 3,9% - una de las cifras más bajas de toda Latinoamérica. Pero vale la pena ir un poco más allá de estas cifras.
En todo el mundo, la inflación se mide comparando la variación de precios de una serie de bienes y servicios adquiridos por el consumidor promedio. Los precios del pan, huevo, pollo, trigo, cigarrillos, gasolina, electricidad, seguros médicos, servicios domésticos, calzado y muchos otros productos más están representados en el Ãndice de Precios al Consumidor (IPC). La subida de precios en uno de estos productos no hace mucha diferencia, pero una subida en en el precio de varios productos considerados esenciales causa inflación.
La inflación puede tener varias causas. En el caso de Venezuela y Argentina gran parte de la inflación se debe a un gasto público elevado. La ecuación es simple. Cuanto más gasta un gobierno, mayor es la cantidad de dinero que coloca en el mercado. Gracias a la ley de la oferta y demanda sabemos que una sobreoferta de dinero hace que su valor disminuya. Para comprar la misma cantidad de bienes se requiere más dinero. Consecuentemente, los precios suben.
Además de la inflación doméstica, originada por un gobierno derrochador, existe la inflación importada. Esta semana, el precio del barril de petróleo crudo superó los 100 dólares. En el 2002, el precio oscilaba alrededor de los 22 dólares. El Perú no solamente depende de la importación de petróleo. También importa grandes cantidades de alimentos tales como trigo, maÃz amarillo y azúcar.
Los precios de estos y otros alimentos han sufrido un incremento significativo, en parte por la demanda de los nuevos gigantes (India, China) donde millones de personas han salido de la pobreza, en parte por la popularidad de los biocombustibles. Los biocombustibles están hechos a base de plantas tales como la caña de azúcar o el maÃz y representan una alternativa barata al petróleo.
¿Qué tiene que ver esto con la pobreza? En un contexto de ingresos constantes, la inflación disminuye el poder de compra, situación que afecta de forma especial a los pobres. Cuando el precio de la harina o del maÃz sube, los más golpeados no son las clases altas y medias. Estas tendrán que hacer sacrificios, sin duda. Dejarán el carro estacionado en el garaje o cancelarán el viaje familiar a la Isla Margarita. Pero gracias a estos recortes les seguirá siendo posible asegurar una buena alimentación. No asà con los pobres, cuyo presupuesto apenas sirve para cubrir las necesidades básicas. Un incremento de precios los deja literalmente con el estómago vacÃo.
Jürgen Schuldt y Bruno Seminario, dos economistas de la Universidad del PacÃfico, sostienen que la inflación en las provincias ha sido bastante mayor a la inflación limeña. Pero la cifra oficial de 3,9 %, que mencionamos hace un momento, se refiere solamente al Ãndice de Precios en Lima, no al de provincias. Escribe Schuldt:
Si revisamos las cifras de las otras 24 ciudades para las que se dispone de datos sobre el aumento anual del Ãndice de Precios al Consumidor (IPC), nos daremos con la sorpresa que la inflación limeña fue la más baja de las principales ciudades. Incluso hay cuatro urbes que sobrepasan el 8% anual y la gran mayorÃa se encuentra entre el 5% y el 7% (fuente: La Insignia).
El aumento de precios se focaliza en el rubro “Alimentos y Bebidas”, dentro del cual destacan las subcategorÃas “pan y cereales” (19,9%), “grasas y aceites comestibles” (15,6%), “frutas”, asà como “leche, quesos y huevos” (13,3%).
Optimismo cauteloso
En conclusión, hay varias razones para no ser triunfalistas. Los que oficialmente han salido de la pobreza podrÃan encontrarse en una situación en la que el dinero que tienen en sus bolsillos ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas, situación que los colocarÃa de nuevo por debajo de la lÃnea de pobreza. Ni qué decir de los que siempre fueron pobres.
SerÃa demasiado simple acusar al gobierno de esta situación. La inflación peruana tiene mucho que ver con los mercados internacionales y, según Schuldt, con el aumento del empleo principalmente en la costa peruana. Poco es lo que el gobierno puede hacer en este contexto.
Sin embargo, deberÃa ser más prudente a la hora de promocionar sus logros, advirtiendo más bien los peligros y la difÃcil situación de los peruanos con menor poder adquisitivo. Los programas sociales deben apuntar hacia ellos con más dedicación, asegurando que la ayuda llegue efectivamente a los más necesitados y ofreciendo oportunidades de desarrollo que logren cambiar la dependencia por el empleo autosuficiente. Tarea difÃcil y larga, por supuesto. Pero importantÃsima.
Por Bernd Krehoff
Imagen tomada de: http://www.viajeros.com/












