La verdad del transporte interprovincial
Sunday, 24 February 2008

Los noticieros de televisión no se cansan de mostrar crudas imágenes de accidentes de tránsito en carreteras, cuyos principales participes son los buses de transporte público interprovincial.
Jadeantes periodistas de TV creen que le hacen un bien al paÃs exponiendo reportajes cada vez más sensacionalistas, con escenas de cadáveres, metales retorcidos o gente llorando, que en el fondo no ayudan a entender lo sucedido. Estos avispados, de inmediato, buscan culpables: la empresa de transporte público interprovincial, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones o la PolicÃa Nacional.
Hablan de “informalidad” sin entender qué cosa es y suplican por socorro casi-celestial al decir “los accidentes no tienen cuando parar” o “hasta cuándo las autoridades no harán algo”. Al final, el pobre televidente acaba odiando a las empresas y al ministerio y esperando que alguien baje del cielo a poner orden (generalmente, un aspirante a dictador que lo complicará todo).
¿Qué pasa con el transporte interprovincial?, ¿todo es materia de inspecciones?, ¿por qué hay informalidad? El problema, a diferencia de lo que muchos creen, es por sobre-regulación. Desde el año 2000 existen abundantes leyes y reglamentos en el transporte público interprovincial que menguan los beneficios de la reforma de 1991. Como muchos saben, la informalidad es mayormente la búsqueda forzosa y desesperada de aire en un mar de reglas asfixiantes. Esa densa regulación origina trabas a muchas empresas. Los periodistas amarillistas de TV jamás lo dicen, obvio. No vende.
La informalidad no es una fábula de buenos y malos. Nadie niega que no existan malos, pero son una minorÃa y por ellos existe el Poder Judicial. Ya que la economÃa no se rige por valores morales, más inspectores del Plan Tolerancia Cero en las garitas de peaje no resolverán nada. Además, las autoridades sólo pueden saber cosas mÃnimas y puntuales sobre el estado de los vehÃculos, la destreza al volante de los chóferes y el accionar de la empresa.
Es importante recordarlo, porque hay tres razones por las que ocurren accidentes de tránsito: falla mecánica, error humano o condición del camino. La regulación del transporte público interprovincial sólo puede prever un mÃnimo estado óptimo del vehÃculo o las mÃnimas aptitudes del chófer para conducir. Lo demás, es muy difÃcil enterarse.
Ciertos periodistas manipulan a las vÃctimas o a los familiares de vÃctimas de accidentes de tránsito. Sin que las investigaciones policiales terminen, ya señalan que la empresa es responsable. La gente, indignada, reclama enfrente de cámaras de TV a los gerentes y ellos, como los condenados que ya nada tienen que perder, esconden la cara. Gritos, llantos, clamores por ayuda, pero nadie interpone denuncia contra la empresa ante el INDECOPI por servicio deficiente. Asà el problema parece empeorar más y más. Alto rating para el noticiero.
La solución no es más inspecciones o un ente interventor (como insiste el empresario JoaquÃn Ormeño), sino menor regulación. DifÃcil que muchos periodistas la digan. No vende.
Por Gian Carlo Orbezo Salas, columnista invitado












