¿Estrategia contra el narcoterrorismo? ¿Cuál estrategia?

La estrategia contra el narcotráfico y los remanentes senderistas –o esa difusa amenaza llamada “narcoterrorismo”- no está dando los frutos esperados. Algunos dicen que no hay una estrategia clara, otros se quejan de falta de recursos, o tal vez de la inexistencia del Estado en las zonas donde el “narcoterrorismo” golpea más fuerte. El ataque a la comisaría de Ocobamba –que tuvo como lamentable saldo un teniente PNP asesinado-, como represalia frente a incautaciones de droga llevadas a cabo previamente, evidencia todas estas carencias y aún más. Sin embargo, la respuesta del gobierno –del presidente Alan García- ha consistido en anunciar que se publicará la lista de 1,800 liberados por terrorismo en los últimos años.

El presidente García sostuvo que daría a conocer los nombres de 1,800 acusados por terrorismo para que “todos sepan exactamente vecinos de quién son”. Las críticas no se hicieron esperar a la polémica medida. ¿Qué sucedería con aquellos que fueron injustamente acusados y que recuperaron su libertad después de haber pasado años en prisión? Un caso tristemente conocido es el del actual presidente regional de Lambayeque, Yehude Simon, quien fue injustamente acusado de vínculos con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), y ya ha expresado su desacuerdo con el anuncio presidencial. ¿Qué sucederá con aquellas personas que fueron justamente acusadas por terrorismo, cumplieron su condena y han roto todos sus vínculos con grupos terroristas? Se estaría condenando de por vida a quienes aspiran a reinsertarse en la sociedad, y como sostiene Augusto Álvarez Rodrich “Ponerlos en vitrina…es empujarlos a que, en la práctica, no tengan otra opción que volver al terrorismo” (Perú 21, 20/11/2007).

No debe olvidarse que el concepto detrás de las condenas cumplidas en prisión no es el de estigmatizar de por vida a quienes han violado la ley. Al contrario, idealmente, las personas que han sido sentenciadas a pasar tiempo en prisión por delitos que efectivamente han cometido han sido sancionadas –lo que en las cárceles peruanas cobra un sentido completamente nuevo debido al hacinamiento y las condiciones insostenibles- y deberían tener la oportunidad de reinsertarse en la sociedad. ¿Y alguien de nosotros puede creer seriamente que dando a conocer los nombres de estas personas ellas podrán tener esa oportunidad de rehacer sus vidas después de haber cumplido con su sentencia?

Obviamente, no debemos ignorar el hecho de que sí existen personas que a pesar de haber cumplido con sus sentencias y haber sido liberadas se mantienen activas dentro de grupos terroristas. Sin embargo, como dejó en claro el presidente de la Sala Penal Antiterrorista, Pablo Talavera, la publicación de sus nombres no haría demasiada diferencia en tanto los que han retomado las armas se mantienen en la clandestinidad. Para Álvarez Rodrich el anuncio de García evidencia “que el gobierno carece de un sistema de inteligencia que le permita identificar riesgos potenciales para la seguridad nacional”. Lo que resulta aún más preocupante es que el gobierno aparentemente habría decidido lavarse las manos ante la creciente inseguridad ciudadana y su ineficiencia para lidiar con ella, dejando en manos del ciudadano la provisión de ésta y afectando hasta a las familias de aquellos liberados en cualquier circunstancia.

Asimismo, no dejemos de lado la coincidencia más importante: el anuncio del presidente García se da los mismos días que la presentación de sus ministros del Interior y de Defensa en el Congreso por los ataques a la comisaría de Ocobamba y a una patrulla policial en Tayacaja. Además, para un presidente que se ve demasiado “tentado” a dejarse guiar por encuestas –cuando son favorables, cuando no lo son las considera como un ataque directo a su gobierno-, la última encuesta nacional de Apoyo publicada hoy por El Comercio donde aparece que el 78% de la población consideraría que el gobierno es poco o nada activo contra el narcoterrorismo probablemente despertará una nueva ola de declaraciones del presidente como la de la semana pasada.

Finalmente sólo cabe resaltar cuál es el enfoque del gobierno de Alan García respecto a las protestas sociales. Atribuir todo tipo de protestas a terroristas salidos de las cárceles, ignorando que sea posible tener demandas legítimas frente a un Estado que se ha caracterizado por su ausencia, es encontrar una salida temporal a un problema que no desaparecerá por más anuncios “distractores” del gobierno. Volviendo a Augusto Álvarez Rodrich:

“La iniciativa también constituye una expresión de intolerancia del presidente -y de varios de sus colaboradores- en su reiterado afán de desprestigiar a toda persona que lo critica. En este caso, pretender asociar toda protesta social al terrorismo es antidemocrático. La desorientación del gobierno frente al grave problema de la inseguridad no se puede encarar con fuegos artificiales sino con profesionalismo. De paso, ¿el Gobierno no decía que no hay terrorismo?”

Mariana Olcese

6 thoughts on “¿Estrategia contra el narcoterrorismo? ¿Cuál estrategia?

  1. buen articulo, sin lugar a las dudas ésta es una prueba mas de k Garcia y el aprismo no tienen un programa real de k es lo k kieren acer con el pais, k pena y los peruanos seguimos creyendoles

  2. ellos son bueno solamente que nos los dejan conpartir sus ideales yc reo que no deben de serralos años y años por eso que no ay igualdad de clases en el Peru solo pido que los libereen a todos si bueno solo es u comentario chau un amigo mas de puno

  3. Yo creo que el gobierno hace esta supuesta estrtegia para que no actue de manera radical como lo hizo fujimori y para que en un futuro no sea juzgado por delitos de desahumanidad . BUENO SOLO ES MI OPINION

  4. Y para terminar con mi comentari un estratejia seria que intervenga el SIN
    y que reactiven los puesto de vigilancia de la selva y que vuelva a funcionar el cepa para que sufran con el tarbajo esos asesinos que ni saben prque estan matando solo les engañan a los jovenes con revoluciones y que le dan armas y ya los compraron pero solo los utilizan q ni saben la ideologia que estan usando
    bueno gracia si se tomaron la molestia en leerlo

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