Pan con APRA
Sunday, 23 September 2007

“Pan con libertadâ€, solÃa repetir el lÃder histórico del aprismo, VÃctor Raúl Haya de la Torre. Al margen de la bella frase, la historia de los apristas con el alimento de mayor consumo en el paÃs, en el ámbito de las polÃticas económicas, ha sido terrorÃfica.
¡Hablo en serio! La relación entre el APRA como partido polÃtico y el pan elaborado con harina de trigo nunca fue buena. No se trata de cuando, a finales de la década de 1980, el gobierno aprista promovió el consumo de panes con insumos de camote (por cierto, no tenÃan mal sabor), sino de las iniciativas que en el pasado han tenido los dirigentes apristas para aumentar el consumo del pan tradicional en los sectores de la población con menores ingresos.
Por tal motivo, preocupa un poco cuáles puedan ser las iniciativas del APRA –ahora como oficialismo- para enfrentar el aumento de los precios del pan producto del incesante incremento del precio internacional del trigo (el aumento es –en gran medida- producto de la menor oferta disponible de trigo en el mundo con relación a la mayor demanda originada por la expansión del negocio de los biocombustibles).
Los medios de comunicación rumorean sobre la posible entrega de bonos estatales por el valor de los precios del pan, una posible exoneración del pago del impuesto general a las ventas (IGV) en los precios del pan e, inclusive, una posible promoción de panes con ingredientes sustitutos (quinua,¡hoja de coca!, etc.) por parte del Ministerio de la Producción. Personalmente, prefiero la última alternativa porque es sostenible en el tiempo.
“Si no hay panes, que coman pastelesâ€, dijo alguna vez la tristemente célebre reina MarÃa Antonieta, de Francia (pobre mujer, perdió la cabeza en la guillotina en 1793 por decir algo tan ingenuo como sensato). Quizá no serÃa malo empezar a cambiar algunos productos (el pan elaborado con harina de trigo) de nuestra canasta familiar.
¿Por qué no las primeras alternativas?, dirán algunas personas. Porque, precisamente, son iniciativas desacertadas como ésas las que agriaron la relación entre el APRA y el pan. Por ejemplo: durante muchos años el Perú tuvo una gran industria panificadora en las ciudades (en esa industria surgieron los primeros sindicatos del paÃs a inicios del siglo XX) compuesta por grandes fábricas que abastecÃan desde reputadas panaderÃas y elegantes cafés hasta pequeñas fondas.
Todo cambia cuando el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948), aliado con el APRA, decreta el control de precios al pan y otorga subsidios al trigo, todo con el propósito de promover el mayor consumo del producto entre los más pobres. Resultado: la pujante industria panificadora se desplomó, produciendo escasez y desabastecimiento. El negocio se volvió precario e informal y acabó, en gran medida, en manos de las pequeñas panaderÃas. Nunca recuperó el prestigio de antaño. El pan se volvió un artÃculo de lujo.
Ojalá el gobierno nacional y el APRA piensen bien las medidas que tomarán. No vaya a ser que comer pan en el Perú se vuelva otra vez deleite de pocos.
Por Gian Carlo Orbezo Salas, columnista invitado
Imagen tomada de: http://blogs.ya.com/ladybug/


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