La ideología de Sendero Luminoso
Tuesday, 28 November 2006
Sendero Luminoso y el mundo andino
La última parte de este artículo está dedicada a examinar dos tesis sobre la relación entre Sendero Luminoso y el mundo andino postuladas por Luis Flores Galindo y Carlos Iván Degregori.
Sendero Luminoso (SL) nunca fue un movimiento de masas. Cuando se fundó en 1970 contaba con apenas 17 integrantes. En 1980, año en que deciden iniciar el conflicto armado, suman 520. Diez años después (1990) llegan a tener el mayor número de integrantes: 2,700 (Informe Final, II, 13). La masacre de Lucanamarca, el atentado de Tarata o el asesinato de María Elena Moyano son sólo tres de muchísimas acciones que hicieron que la población mirase a SL con creciente aversión.
Sin embargo, en sus inicios SL fue visto con cierta simpatía por no pocos intelectuales y ciudadanos comunes. El entierro de Edith Lagos en setiembre de 1982 contó con la presencia de diez mil personas y estuvo a cargo del obispo auxiliar de Ayacucho. Lagos murió a los 19 años de edad en un enfrentamiento con la Guardia Republicana en Apurímac, convirtiéndose “en una suerte de ícono en la región sur-central del país” (Informe Final, II, 41).
Las tesis de Flores Galindo y Degregori
En Buscando un inca, Alberto Flores Galindo sostiene que, a diferencia de las guerrillas de los años 60, Sendero Luminoso nació desde las entrañas del mundo andino. Según Galindo, la mayoría de senderistas provenían del área rural, hablaban quechua y, si bien tenían un nivel de educación mayor al promedio, estaban enraizados en los pueblos. El mensaje mesiánico de SL que prometía la revolución total para llegar a un orden completamente nuevo habría empalmado con el imaginario popular:
Pueblos enteros enarbolaron las banderas rojas y se volvieron “luminosos”, dispuestos a marchar hasta Huamanga [nombre de Ayacucho en quechua] y Lima, no para pedir limosna, sino para expulsar a los explotadores y fundar un nuevo orden. [...] De esta manera, Sendero Luminoso parecía realizar esa esperanza que late en los relatos de Arguedas: transformar la rabia y la cólera individual en un odio colectivo, en un gran incendio (Galindo 1986, 367-368).
Carlos Iván Degregori ofrece una interpretación muy distinta. SL fue, según Degregori, un movimiento de élites universitarias provincianas que contagió a jóvenes provincianos desarraigados en busca de una identidad estable. Degregori piensa que el movimiento nunca llegó más allá de eso. Es decir, nunca logró penetrar el tejido tradicional del mundo andino. Degregori ilustra su hipótesis con el plan de SL, en 1982, de reemplazar a las autoridades locales por representantes del “nuevo poder”. Sostiene Degregori que, en general
la juventud de los mandos senderistas resultó chocante. No sólo porque quebraban las jerarquías etarias, sino porque el pensamiento Gonzalo no logró desenredar a los jóvenes rurales que asumían los cargos de la tupida red de relaciones de parentesco y paisanaje en los que se hallaban inmersos, con su propia dinámica de reciprocidades, rencillas, odios y preferencias (Degregori 1996, 196).
¿Con cuál de las interpretaciones nos quedamos? La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), en su informe publicado el año 2003, confirma que Sendero Luminoso se articuló, sobre todo, a nivel de universidades y escuelas. La correa de transmisión se iniciaba con los docentes universitarios, pasaba por los estudiantes universitarios, los maestros rurales y los estudiantes de secundaria (Informe Final, II, 20).
Al final del eslabón estaba el campesinado. Varios estudios señalan que SL caló principalmente en las comunidades “modernas” situadas en los valles, “modernas” en tanto estaban más conectadas al mercado y a la educación pública que las comunidades del altiplano. Los integrantes de Sendero tenían, por lo general, educación superior o secundaria y eran hijos de los campesinos con mayores recursos (Portocarrero 1998, 118).
Ello favorece la tesis de Degregori. Pero el asunto no es tan simple. Gonzalo Portocarrero critica, y pienso con razón, que no es plausible asumir la existencia de dos mundos separados por completo: El mundo andino tradicional y el mundo juvenil provinciano. El análisis de Degregori no explica por qué, al comienzo, muchas comunidades apoyaron a Sendero (Portocarrero 1998, 110).
Puntos de encuentro
Portocarrero piensa que varios elementos en el discurso de SL encontraron acogida en el horizonte cultural andino. Apoyándose en los trabajos de Juan Ossio, describe al mundo andino conformado por “sistemas sociales cerrados”. Lo que prima es la identificación con el grupo, los lazos de parentesco, de reciprocidad y las afinidades religiosas. El blanco o el mestizo, aun habiendo nacido en la misma comunidad, es visto con “rechazo y burla” por no compartir los criterios de identidad (Portocarrero 1998, 120).
En líneas generales, existe una visión negativa de todo lo foráneo. Lo foráneo es considerado un factor altamente desestabilizador frente a un orden social caracterizado por rupturas, precariedad y proclividad al caos. Por lo mismo, el principio de autoridad ocupa un lugar central. La sociedad incaica es añorada como un orden ideal basado en el trabajo y el respeto a la autoridad encarnada por el inca. La autoridad debe ser dura y temida, “inflexible y demandante” (122):
El líder tiende entonces a ser imaginado como un mesías redentor. De esta manera estarían dadas las condiciones para el surgimiento de un liderazgo carismático con un discurso salvacionista de confrontación radical contra enemigos perversos (121).
El discurso de SL habría, según esta tesis, empalmado con las expectativas propias del mundo tradicional andino. La oposición local-foráneo coincidió con la polarización senderista entre explotados y explotadores, aunque ahora el “nosotros” deja de ser local para unirse a todas las otros comunidades excluídas. La oposición dramática entre orden y caos empalmó con la concepción revolucionaria de Sendero que veía en la crisis y la violencia el anuncio de un nuevo orden. Finalmente, el reclamo de una autoridad intransigente correspondió con la costumbre de Sendero de castigar a aquellos que se desviaban de las normas tradicionales: Alcohólicos, adúlteros, abigeos, etc. (127)
Portocarrero evita caer en la tentación de ofrecer su tesis como última palabra. Prefiere proponerla como punto de partida para continuar la discusión (120). Además, es consciente de que una cultura nunca es un bloque homogéneo, sino más bien un tejido dinámico, por partes contradictorio y ambiguo, en constante proceso de reformulación y abierto a distintas corrientes de influencia (129).
A manera de conclusión
Este artículo se ha hecho larguísimo. Agradezco y compadezco a los lectores que se han tomado el trabajo de leer hasta el final. Prometo una conclusión muy breve. Apoyándome sobre todo en el trabajo de Gonzalo Portocarrero he tratado de analizar la ideología de Sendero Luminoso y su relación con el mundo andino.
La ideología de Sendero, sectaria y violentista, tuvo asidero entre estudiantes y jóvenes de algunas de las zonas más pobres del Perú. El hecho de que no pocos jóvenes hayan estado dispuestos a creer de forma incondicional en esa doctrina, renunciando a su individualidad y autonomía, habla muy mal de la educación en el Perú.
Para que Sendero no se repita es necesario abrir perspectivas de progreso individual y eso no solamente pasa por aliviar la pobreza, sino también por fomentar un espíritu crítico que reemplace a la concepción vertical de la enseñanza por una horizontal donde el alumno puede y debe cuestionar lo que el maestro pretende postular como verdad universal.
Por Bernd Krehoff
Material en video:
Mensajes del Informe Final de la CVR: Sendero Luminoso. Video producido por Ideele Televisión (presione acá para verlo).
Mensajes del Informe Final de la CVR: Víctimas. Video producido por Ideele Televisión (presione acá para verlo).
Mensajes del Informe Final de la CVR: Causas. Video producido por el Ideele Televisión (presione acá para verlo).
Mensajes del Informe Final de la CVR: La democracia puesta a prueba. Video producido por Ideele Televisión (presione acá para verlo).
Marcha de mujeres senderistas, aparentemente en el penal de Canto Grande (presione acá para acceder el video).
Bibliografía:
Comisión de la Verdad y Reconciliación 2003: Informe final, tomo II, capítulo 1.1: El Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso-PCP (http://www.cverdad.org.pe/ifinal/index.php)
Comisión de la Verdad y Reconciliación 2003: Informe final, tomo VII, capítulo 2: Los casos investigados por la CVR (http://www.cverdad.org.pe/ifinal/index.php)
Entrevista a Abimael Guzmán por “El Diario”, 1988 (presione aquí para leer la entrevista).
Degregori, Carlos Iván 1996: Cosechando tempestades: Las rondas campesinas y la derrota de Sendero Luminoso en Ayacucho. En: Carlos Iván Degregori, José Coronel et al. (editores): Las rondas campesinas y la derrota de Sendero Luminoso. Lima y Ayacucho: Instituto de Estudios Peruanos y Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. 189-225.
Flores Galindo, Alberto 1986: Buscando un inca. Identidad y utopía en los andes. La Habana: Casa de las Américas.
Portocarrero, Gonzalo 1998: Razones de sangre. Aproximaciones a la violencia política. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.


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