Evaluación improvisada
Tuesday, 26 September 2006
La semana pasada, el presidente García anunció que su gobierno emprenderá de aquí a fin de año un ambicioso proyecto de evaluación de docentes. Si bien la evaluación es fundamental, la forma en que el Ejecutivo ha planteado la medida deja entrever aires de improvisación. Un breve análisis.
Si hay algo en lo que el gobierno aprista se ha diferenciado del de su antecesor en sus primeros dos meses de gestión, es en la capacidad de manejar la agenda a su antojo. En las épocas del toledismo, eran la prensa o la oposición política y social las que determinaban la dirección de la acción gubernamental. En estos primeros 60 días, ha sido García, al mando del Ejecutivo, el que ha puesto en el tapete la mayoría de temas que se han discutido.
Se trata sin duda de un cambio positivo. García y el APRA fueron elegidos para gobernar y, por lo tanto, deben tener capacidad de propuesta. Lamentablemente, los anuncios del presidente no siempre han sido parte de un proyecto más amplio, y se han quedado en medidas aisladas. Y, peor aún, algunos anuncios han sido de alto contenido populista como el de la introducción de la pena de muerte para los violadores de menores.
La semana pasada analizamos el plan de erradicar el analfabetismo presentado por el gobierno. Es, definitivamente, una meta loable pero que, como vimos, no se condice con la realidad. Será casi imposible para el gobierno identificar a los analfabetos que ya no están en edad escolar. Además, planteado en solitario y no en el marco de un plan que incluya el combate contra la desnutrición infantil, la propuesta se torna un tanto difusa.
Algo similar ocurre con el anuncio de esta semana de evaluar a los maestros. No cabe duda de que la evaluación es esencial para poder hacer un diagnóstico claro de la situación en que se encuentra actualmente el profesorado peruano. Sin embargo, García plantea una vez más metas virtualmente inalcanzables. De acuerdo con especialistas del tema como el educador León Trahtemberg, una evaluación nacional es inviable, puesto que el tiempo aprieta y los recursos son escasos (fuente: Perú 21).
Se trata, a todas luces, de un anuncio improvisado. En el presupuesto del sector que presentó el Ministro de Educación José Antonio Chang en su alocución en el Congreso, no está consignado el dinero necesario para realizar la evaluación. Por esa razón, Trahtemberg plantea, en vez, que se elija muestras de entre 3 y 4 mil docentes, de zonas rurales y urbanas de todo el país.
La gestión aprista arroja, por ahora, un saldo positivo. La principal virtud consiste en haber recuperado la confianza de la población en los poderes públicos y en parte de la clase dirigente. Pero ahora es necesario que se emprendan las grandes reformas y que éstas sean viables. García debería utilizar estos primeros meses para realizar los cambios más espinosos. Por ahora la oposición está dispersa. No debería esperar mucho más.
Ignazio De Ferrari



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