Crecimiento, empleo y desempleo

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La economía ha crecido sostenidamente durante los últimos cinco años, pero el predominio de la informalidad no se ha reducido. Esa es la conclusión de un artículo publicado hoy en el diario Perú21 (presione acá para leerlo). Un breve repaso.

Según Gustavo Yamada, profesor de economía de la Universidad del Pacífico, el empleo formal en Lima llegaba a 36,3 % en el segundo trimestre del 2002. Cuatro años después, la cifra está en 36,4 %. Estos números son porcentajes relativos a la Población Económicamente Activa (PEA).

La PEA está compuesta por mujeres y hombres mayores de 15 años que se encuentran trabajando o buscando trabajo activamente. En Lima, la PEA asciende a 3 millones 800 mil personas, mientras que a nivel nacional son casi 14 millones los que buscan y tienen empleo.

Además de esos 36,4 % que tienen trabajo formal, dentro de la PEA el 54,3 % tiene empleo informal y el 9,3 % está desempleados. El trabajo informal también se conoce como “subempleo” o “trabajo no adecuado”, pues el trabajador informal no goza de los beneficios sociales y laborales que se derivan de un contrato formal (seguro médico, fondo de pensiones, compensación por tiempos de servicio, sueldo mínimo, jornada de ocho horas).

Lo más sorprendente y preocupante es que la mayoría de los desempleados en Lima tienen un alto nivel de educación. Sólo el 8,3 % de los que no encuentran trabajo carece de educación secundaria. En cambio, el 58,2 % ha llegado a terminar la secundaria y el 33,5 % restante incluso tiene estudios superiores concluidos. ¿Es que nuestro mercado laboral es tan débil que ni siquiera puede absorber a los que tienen un alto grado de especialización? ¿O acaso el problema se debe a la deficiente calidad de enseñanza de muchos institutos superiores?

Ahora bien, ¿desde cuándo el empleo informal ha sido mayoritario? En el Portal de Asuntos Públicos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el ex Ministro de Trabajo Fernando Villarán hace un recuento histórico del empleo a nivel nacional (presione acá para acceder al artículo):

En la década del 70 se tuvieron los mayores niveles de empleo adecuado […], fluctuando entre el 45 y 55% del total de la Población Económicamente Activa (PEA). El subempleo […] era la segunda categoría en importancia, con variaciones del 35 al 45%, y la tercera categoría era el desempleo abierto, que se ubicaba entre el 5 y 10%. En la siguiente década, la del 80, sobre todo en la segunda mitad, a partir del proceso hiperinflacionario, el empleo adecuado se derrumbó a niveles del 20 al 25% (en Lima Metropolitana llegó a ser 15.6%), y el subempleo pasó a ser la categoría principal de la situación laboral en el Perú, llegando a niveles del 60 y 70%. El desempleo abierto se mantuvo entre 5 y 10% a nivel nacional […]. A pesar de los avances en materia de crecimiento (sobre todo entre los años 92 y 97) y las reformas introducidas en el mercado laboral, esta situación no pudo ser modificada en la década de los 90.

Es decir, el empleo informal ya era masivo en los 70, pero recién sobrepasa la marca del 50 % en la segunda mitad de los 80. Es difícil hacer comparaciones de estos datos con las cifras que Perú21 presenta, pues estas últimas se refieren solamente a Lima, mientras que aquellas presentadas por Villarán son a nivel nacional.

Lo que sí queda claro es que ni el boom económico durante el gobierno de Fujimori (de 1992 a 1997) ni los cinco años de crecimiento continuo y acelerado bajo la presidencia de Toledo han contribuido a reducir el desempleo de forma significativa.

En el artículo arriba citado, Fernando Villarán resalta que, entre 2001 y 2004, sí se han creado empleos formales de forma masiva, pero, al mismo tiempo, el crecimiento de la PEA también ha sido considerable:

[E]ntre los años 2001 y 2004, cada año se han creado en promedio 190 000 nuevos empleos adecuados, creciendo a un ritmo anual de 5.3%, que es mayor al crecimiento del PBI; pero en esos mismos años la PEA se ha incrementado en 573,000 personas al año (con un crecimiento anual del 4.8%, mayor al promedio de los últimos años, el que se ha ubicado en 3%).

Estas cifras revelan que el “chorreo” económico sí está funcionando: Al menos entre 2001 y 2004, el crecimiento del empleo formal ha sido incluso mayor al crecimiento macroeconómico. Sin embargo, sigue siendo insuficiente considerando la demada de mujeres y hombres que buscan trabajo.

Esto debe servir como una seria advertencia a los que creen que con exportaciones y crecimiento se solucionan los problemas de los sub y desempleados. Al menos en el Perú, estas exportaciones se siguen concentrando en sectores poco productivos (la minería, sobre todo) que no contribuyen a levantar otros sectores de la economía.

Por Evaristo Pentierra

Villarán, Fernando: Un punto en la agenda del próximo gobierno: La promoción del Buen Empleo (http://palestra.pucp.edu.pe/index.php?id=189&num=1)

Foto: Diario La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es)

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