Moderación y Extremismo
Saturday, 10 September 2011
Según últimas encuestas de opinión que se publicaron, el Presidente de la República tiene una aprobación nacional superior al 70% del total de encuestados.
Definitivamente, una altÃsima aprobación que hubieran querido disfrutar los dos últimos mandatarios. El ex presidente ValentÃn Paniagua tuvo una aprobación nacional de 76% (Apoyo, Opinión y Mercado – julio, 2001), pero al final de su mandato interino.
¿Quiénes conformarÃan ese 70% y más?. SerÃan quienes no votaron por Su Excelencia ni por su contrincante femenina en la primera vuelta electoral y eligieron en el balotaje a uno o una de ellos o votaron en blanco o viciado. También habrÃa un porcentaje chico de electores que votaron por uno o una de los dos en ambas vueltas electorales y aprueba la gestión presidencial hasta el momento.
¿Por qué la altÃsima aprobación del Presidente de la República?. Principalmente, por la moderación que hasta ahora expresa en discursos prudentes y materializa en un Gobierno nacional “centristaâ€. LÃnea reafirmada por la exposición del Presidente del Consejo de Ministros ante el Congreso para obtener la cuestión de confianza.
Su Excelencia es un polÃtico carente de carisma y verborrea. Tampoco es una luminaria de la filosofÃa polÃtica o el análisis económico ni un entusiasta de la civilidad. Disciplinado sà es (según la narración de su mamá por TV en 2006, siendo un joven abandona sus estudios universitarios para complacer a su padre que querÃa “tener un hijo en el Ejércitoâ€), lo cual le habrÃa servido para entender o que lo hagan entender que polÃticamente gana más con la “Hoja de Ruta†que con el plan de “La Gran Transformaciónâ€.
La decisión de mantener el modelo económico heredado de la década de 1990, pero con “Inclusión socialâ€, empieza a tener rechazo en ese 30% o menos que desaprueba al Presidente de la República: recalcitrantes de la izquierda radical, cada vez más inquietos por cambiar todo, y reaccionarios de derecha conservadora, decididos a que nada cambie. Ambos bandos buscan polarizar, atemorizar o sabotear desde el Congreso y los medios de comunicación.
No exagero. Por ejemplo, los “recalcitrantes†aún insisten que el Estado “re-cree†una “aerolÃnea de bandera†(si aviones, repuestos, combustible, etc., cuestan una fortuna, ¡qué importa!) y anhelan más empresas estatales (tan corruptas y politizadas como en el pasado) y los “reaccionarios†ni siquiera aceptan que se fortalezcan y modernicen (mediante la venta de una parte de acciones en la Bolsa de Valores de Lima, acorde a la Ley de Promoción de la Eficiencia en las Empresas del Estado de 2008) las empresas estatales ya existentes.
Por ahora los segundos llevan la delantera, pero los otros podrÃan reaccionar. Al final, tanta postura maximalista sólo causa desconfianza, crispación e incertidumbre en el paÃs. Depende de la oposición moderada y la sociedad en su conjunto no aplaudir como focas amaestradas ni desenvainar los sables al Gobierno nacional, porque –como dice el sociólogo Carlos BasombrÃo- el extremismo podrÃa crecer y eso serÃa muy perjudicial para el Perú.
Gian Carlo Orbezo Salas











