Ganaron los peruanos
Saturday, 11 June 2011

La segunda vuelta electoral presidencial entre el ex comandante Ollanta Humala y Keiko Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori, ha sido polarizadora y muy reñida, pero singular. Quizá una evidencia que el Perú ya ha cambiado.
Si los votantes de Humala y Keiko se asemejaban en niveles socioeconómicos, mayor es el parecido en pensamiento político y económico. Por eso eran hirientes y ofensivas las interpretaciones divisionistas que, por ejemplo, hizo el pintor Fernando de Szyszlo al tildar de “miserables” y “corruptos” a quienes apoyaron a él y ella, respectivamente.
Ambos han tenido un núcleo maximalista y fanático de votantes y algunos seguidores oportunistas, pero eran minoría. El resto de los votantes -especialmente, en la segunda vuelta- votaron por ellos debido a la desconfianza hacia los políticos de la transición democrática, la derrota de los partidos políticos y el accionar deficiente y poco transparente del Estado. Esos votantes quieren cambios, pero sin sacrificar la democracia y el crecimiento económico.
Piense cómo la participación del escritor Mario Vargas Llosa y el economista Hernando de Soto en orillas opuestas (ese par tiene una viejísima rencilla, pero es otra historia) dio respetabilidad política y prestigio intelectual a las dos opciones. Por el lado de Humala, no se quería una reedición de la dictadura de la década de 1990 corrupta y violadora de los derechos humanos. Tampoco que el crecimiento económico se perjudique por la “falta” de una potente política social. Del otro lado, no a una dictadura de estilo venezolano corrupta y arbitraria y sí al crecimiento económico, porque es el principal reductor de la pobreza.
¿Qué ha cambiado en el Perú? La antropóloga venezolana Elizabeth Burgos, quien en la década de 1960 fue guerrillera marxista en varios países latinoamericanos y se casó con el filósofo francés Regis Debray, cree que en el país empieza a surgir una visión nacional que aglutinaría a las mayorías bajo un cuerpo de ideas y creencias ajenos a los intereses sectoriales. En América Latina, sólo Brasil y Chile tienen ese componente para la evolución de la cultura política, la consolidación de la democracia y la formación de un proyecto de nación.
La ausencia de ese cuerpo de ideas y creencias exentas de pretextos sectoriales explica por qué América Latina no se siente parte de Occidente, la fascinación infantil con los caudillos y la obstinación con los esquemas mentales arcaicos.
Por eso Burgos cree que la victoria de Humala no asemeja al Perú con Venezuela, Bolivia y Ecuador, porque fueron graves crisis sociales y peligrosas convulsiones políticas las que abrieron la puerta al “fascismo populista” de Hugo Chávez en 1998, Evo Morales en 2005 y Rafael Correa en 2006, respectivamente. La alta sensibilidad y gran conciencia de muchísimos peruanos respecto a la importancia de la democracia y el crecimiento económico impediría en elecciones o las calles que Humala sea “capturado” por sus bases extremistas e incendiarias.
Creo que tras las elecciones sí ganamos la gran mayoría de peruanos.
Por Gian Carlo Orbezo Salas
Imagen tomada de: http://textos-bar.blogspot.com/










