Errores de política exterior
Thursday, 25 February 2010

Cualquiera que estudie la política exterior bajo el actual gobierno nacional encontrará varios aciertos, pero también tres gran errores.
Primero, las repetidas ausencias del Presidente de la República en foros internacionales o tomas de mando de mandatarios latinoamericanos. Desde el inicio ha viajado poco al exterior, a semejanza del ex presidente Valentín Paniagua, quien en ocho meses de mandato no salió del país, y en contraste con Alejandro Toledo, quien no se perdía ninguna cita internacional y tan pronto acababa una se alistaba para la siguiente.
No obstante, si el Presidente de la República asiste poco o no asiste a foros como las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo de Río, la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y hasta América del Sur-África (ASA) para complacer a la gente, que rectifique, porque los peruanos no se lo están agradeciendo.
Por lo general, en esos escenarios se habla mucho y se trabaja poco, pero pueden servir para que los mandatarios inicien o afiancen relaciones bilaterales o multilaterales entre sus país, que después se concretarían en tratados comerciales, convenios migratorios o acuerdos de cooperación en educación, salud, seguridad, ciencia y tecnología, medio ambiente o cultura. Esas oportunidades se pierden si el Presidente de la República se aísla internacionalmente como una monja en convento de clausura.
De otro lado, la política exterior desde 2006 se ha llenado de contradicciones. Antes de finalizar, el gobierno anterior abrió embajadas en las capitales de Turquía y Vietnam, donde por varios años sólo había consulados. Instalado este gobierno se decidió, por la austeridad fiscal, cerrar las nuevas embajadas. Sin embargo, este año, el Ministerio de Relaciones Exteriores abrió una embajada en la capital de Georgia, un pequeño país gasífero en el Caucazo con el cual no tenemos vínculos.
Asimismo, el Ministro de Relaciones Exteriores habla de “integración latinoamericana”, pero aún no tenemos una embajada en la capital de Haití. Igualmente, habla de “integración con la cuenca Asia-Pacífico”, pero las relaciones diplomáticas entre Perú y Filipinas, país con el cual los peruanos compartimos un pasado de colonialismo español, continúan al mínimo nivel. También habla de “democracia”, pero en la reunión de cancilleres de la OEA celebrada en Honduras en 2009 votó por la reincorporación de la Cuba comunista al sistema interamericano.
Por seguir con una visión idealista de las relaciones internacionales en América Latina, el Perú ha perdido influencia en la región. Existen dos bloques regionales, uno lo conforman los países con gobiernos marxistas de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), y el otro, los países con gobiernos que apuestan por la democracia y el mercado. Perú podría aumentar su influencia, relacionándose con el primero y teniendo cercanía con el segundo, en una posición neutral. Por nuestro defecto, esa mayor influencia la ha ganado Chile.
Quizá haya que esperar al nuevo gobierno para corregir la política exterior peruana.
Por Gian Carlo Orbezo Salas
Imagen tomada de: http://luizcore.wordpress.com/












