Nacionalismo… ¿de tienda?
Thursday, 4 February 2010

Recientemente, escuché en Radio Capital (esa radioemisora limeña a la que puede llamar más de un resentido para descargar sus frustraciones) a un anciano que dijo ser “nacionalista” quejarse, porque las tiendas por departamentos Saga Falabella y Ripley “son chilenas”. Además, dijo que siempre han “faltado” grandes tiendas en el Perú.
¿Recuerda el señor nacionalista las antiguas tiendas por departamentos Oeschle y los almacenes Monterrey (grupo Tschudi), los almacenes Scala Gigante (grupo Majluf) y los supermercados Galax (grupo Ysaga)? Todos eran de capitales peruanos y ninguno sobrevivió. ¿Por qué? Porque las malas políticas económicas de las décadas de 1970 y 1980, la espiral inflacionaria y la violencia terrorista los descapitalizaron y arruinaron. ¿Recuerda ese señor, enemigo de capitales chilenos, que por esas causas quebraron las tiendas por departamentos Tía (capitales uruguayos) y los supermercados Todos (capitales estadounidenses)?
Imagino que ese señor nacionalista, hinchado de odio hacia Chile, tampoco recuerda las legendarias tiendas por departamentos estadounidenses Sears Roebuck. En 1988 los gerentes de Sears Roebuck decidieron abandonar el Perú después de tres décadas de inversión, porque no soportaron la hiperinflación y el terrorismo de Sendero Luminoso.
Supongo que a ese señor nacionalista, cegado de antichilenismo, debió parecerle una “traición a la patria” la liquidación de las tiendas por departamentos Hogar en 1996, después de pasar por varios dueños y malas administraciones.
Quizá el señor nacionalista considere que el Estado debe poseer tiendas: lo sentiría por él, pero esa fórmula ya se ensayó dos veces. En 1969 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado nacionaliza los supermercados SuperMarket (grupo Olcese) y los transfiere a la estatal Empresa Peruana de Servicios Agropecuarios (EPSA), convirtiéndolos en SuperEPSA. Por desgracia, lo único que esos supermercados estatales vendían era robo y corrupción. Una denuncia de la revista Caretas en 1971 sobre la corrupción en SuperEPSA (la portada mostraba ratones saliendo de una bolsa con el logotipo de los supermercados) hasta hizo renunciar al Ministro de Agricultura. Nota aparte: en esa denuncia estuvo implicado Ernesto Schütz, gerente de SuperEPSA, quien huyó a Venezuela, donde aumentó su fortuna.
El siguiente ensayo empezó en 1981 cuando el gobierno de Acción Popular creó los Mercados del Pueblo, verdaderos antros de pillaje y latrocinio. Para colmo, tenían todo menos productos. Al final, los Mercados del Pueblo fueron liquidados en 1993.
El señor nacionalista, por desgracia, no entiende que los consumidores son soberanos y pueden premiar o castigar con su libre elección de comprar a quien no les brinda buen servicio o les venda un mal producto. Ese señor nacionalista, por desgracia, tampoco comprende que el amor a la patria nada tiene que ver con el establecimiento comercial donde se compre víveres, ropa, juguetes, muebles o artefactos eléctricos.
Lamentablemente, hay muchos como él que tienen esa forma infantil de amar al Perú.
Por Gian Carlo Orbezo Salas
Imagen tomada de: 2.bp.blogspot.com/












