Crónica semanal (18 al 24 de octubre)

Esta semana, la atención de la opinión pública estuvo centrada en el acalorado debate sobre la conveniencia de despenalizar el aborto en casos de violaciones o malformaciones congénitas del feto.

El 6 de octubre pasado, la Comisión Revisora del Código Penal decidió la modificación de los artículos 114 a 120, referidos al aborto. Concretamente, la comisión aprobó unificar los artículos 119 (aborto terapéutico, legal desde 1924) y 120 (aborto eugenésico, por malformaciones del feto que hagan inviable su vida y por violación sexual). En este último la comisión recomendó despenalizar ambas modalidades.

El debate dividió de inmediato al Ejecutivo entre quienes favorecen el cambio en la legislación y los que prefieren el status quo. En realidad, el primer grupo consiste de un sólo ministro ya que al titular de Salud, Oscar Ugarte, le toca librar una batalla solitaria en el gabinete. Para Ugarte no se trata de un tema confesional, sino de salud pública. El Colegio Médico apoya la posición del ministro. El titular de ese gremio, Julio Castro Gómez pone énfasis en defender a la mujer frente a una injusticia, como es el caso de una violación.

En los sectores más conservadores del gabinete el primero en salir a criticar la propuesta de reforma ha sido Rafael Rey. El ministro de Defensa llegó a amenazar con renunciar si el Ejecutivo aprobaba la medida. La titular de Producción, Mercedes Aráoz, propuso que en casos de violación sexual el gobierno brinde a las mujeres la posibilidad de entregar al niño en adopción. Soprendieron las posiciones contrarias al aborto de los ministros apristas Aurelio Pastor y Nidia Vílchez, ya que el año pasado habían dado su apoyo a un proyecto similar presentado por un colega de bancada en el Congreso.

Como era de esperarse, la Iglesia ha entrado a tallar en el debate. El cardenal Juan Luis Cipriani pidió que no se introdujera la facilidad de la muerte en la legislación y señaló que su institución estaría dispuesta a acoger esas vidas no deseadas. En su homilía dominical tildó de Herodes a los defensores de la despenalización. La conferencia Episcopal emitió un comunicado en el que señalaba que “la vida es posesión de Dios (y) a nadie compete dársela a uno y quitársela a otros”.

Con respecto a los argumentos de fondo, se ha relegado a un segundo plano la cuestión de la justicia social. En la actualidad, si una mujer de recursos económicos altos está embarazada, por ejemplo, de un feto anencefálico que va morir al poco tiempo de nacer, puede irse al extranjero y abortar fácilmente. Para una mujer pobre esa elección no existe. Más complejos aún son los casos de violación, que afectan más a mujeres pobres que a mujeres ricas. En estos casos las mujeres que carecen de dinero para viajar a otro país a practicarse un aborto legal se enfrentan a la experiencia, seguramente traumática, de traer al mundo a un hijo en condiciones sumamente difíciles. Parece razonable que, bajo esas circunstancias, sea la mujer y no el Estado la que tome la decision final. Y es justo que todas las mujeres, no solamente las que tienen los recursos económicos, tengan la libertad de tomar esa decisión.

Pese a que la propuesta de reforma se reduce a dos circunstancias puntuales, el debate se ha extendido a un plano más general. En ese sentido, las cifras de aborto en el Perú que se han dado a conocer esta semana son espeluznantes. Cada año se interrumpen alrededor de 315 mil embarazos en el país. A este número llegó la antropóloga Delicia Ferrando en su informe ‘El Aborto Clandestino en el Perú’. El informe señala que las mujeres que optan por el aborto utilizan métodos que ponen su vida en riesgo. Ferrando concluyó que una de cada ocho mujeres que decide poner fin al embarazo es hospitalizada por aborto incompleto. Según expertos del tema consultados por la antropóloga, entre las técnicas que se utilizan para eliminar el feto se encuentran la introducción en la vagina de sustancias como lejía, detergente, bencina y brea u objetos como palos de tejer y alambres, entre otros. Esto no hace más que confirmar la dimension socioeconómica del problema.

Otro estudio reciente demuestra que, estadísticamente, no existe una correlación entre una legislación permisiva con el aborto y un mayor número de embarazos interrumpidos. Sucede más bien lo contrario. Según el informe del Guttmacher Institute, un think tank norteamericano que defiende la libre elección de la mujer, el número de abortos legales se ha reducido en los últimos años, mientras que el número de abortos ilegales se ha mantenido estable. Pese al crecimiento de 10% de la población mundial entre 1995 y 2003, el número total de abortos se redujo de 45 a 42 millones al año durante ese período. La reducción fue impulsada por los países en los que el aborto no está penalizado.

Si bien el número de abortos es menor en países con legislación permisiva, es cierto también que se trata de países en donde el número de embarazos indeseado es mucho menor. Se trata, pues, de países más ricos y con niveles educativos más altos en los que existe una mejor política de planificación familiar y un uso más extendido y efectivo de los métodos anticonceptivos. Según el informe del Guttmacher Institute, en el 2008 la proporción de embarazos indeseados fue mucho más alta en los países pobres (57 por 1000) que en los países ricos (42 por 1000).

Estas cifras dejan entrever que, desde una perspectiva de diseño de políticas públicas, la solución pasa en gran medida por reducir el número de embarazos no deseados. Esto implica, como ya se mencionó, implementar mejores políticas de planificación familiar y extender el uso de los métodos anticonceptivos. No se trata, pues de ninguna novedad ya que son temas que se discuten en el país desde años. Lo lamentable es que se haya avanzado tan poco en tanto tiempo. Esta semana se ha producido un nuevo retroceso, puesto que el Tribunal Constitucional ha invalidado la entrega gratuita de la píldora del día siguiente en locales del Ministerio de Salud por considerar que no se ha probado la inexistencia de su efecto abortivo. Una vez más se trata de una medida que afecta a las mujeres más pobres.

Ignazio De Ferrari

5 thoughts on “Crónica semanal (18 al 24 de octubre)

  1. EL PROGRAMA DE SALUD REPRODUCTIVA Y DE PLANIFICACIÒN FAMILIAR BRINDO ALA MUJER PERUANA, LA OPORTUNIDAD DE ELEGIR CONCIENTE Y RESPONSABLEMENTE LACANTIDAD DE HIJOS QUE DESEEN TENER .
    ESTE PROGRAMA SE DEBE SE DEBE REACTIVAR PARA ELEVAR EL AUTOESTIMA Y LA CALIDAD DE VIDA DE LA MUJER, DE CAMPO YDE LA CAPITAL.

  2. Estimado Ignazio:

    Debo confesar que admiro tu objetividad al analizar un tema tan “humano” como éste.

    A mi me resulta imposible, no pensar en la hipocresía de muchos sectores de la sociedad, que se jactan de defensores de la vida, a ultranza, pero que no conocen lo que es ser violados o gestar un feto con malformaciones. Eso si, si les sucede a ellos, no nos enteraremos y seguramente contarán con los recursos para cuidar su propia vida.

    Me atrevo a correr el riesgo de ofender a alguien con mis palabras, debido a que considero que como lo das a entender vos, y tu colega Bernd Krehoff en el post más reciente: esto no debe depender de creencias religiosas (esto dicen uds y yo) y moralismos de turno (esto lo digo yo). LO UNICO que sabemos con certeza, es que los abortos seguirán existiendo, sean legales o no. Ante esta realidad cruda que golpea tan fuertemente la moral y la ética de ciertos sectores, no queda otro remedio que evitar la mayor cantidad de muertes posible…si si, tal cual lo estoy diciendo, lisa y llanamente: EVITAR LA MAYOR CANTIDAD DE MUERTES POSIBLES.

    Las discusiones sobre si el aborto está “bien” o está “mal”, sólo nos quita tiempo a los hermanos latinos, para poder avanzar sobre políticas serias de salud pública y evitar así la muerte de miles de madres primerizas, violadas o de sectores carenciados de la población.

    Todas las demás discusiones y planteamientos de la iglesia y de los sectores más conservadores, no aportan contenido neto para evitar más muertes injustas en nuestras tierras……curioso no? gente como ésta dice ser defensores de la vida, mientras siguen muriendo madres, día tras día, por tener que practicar abortos en la clandestinidad y bajo condiciones pauperrimas de higiene y prevención.

    Un fuerte abrazo desde Argentina, y mis disculpas si alguien se ofende por mis comentarios…es que no puedo evitar ser subjetivo, al menos en este tema.

    Saludos a usted, estimado Ignazio y sigan “dándole duro” con el blog.

  3. Gracias por los comentarios!

    Javi, comparto en gran medida tu tono de indignacion. Me parece tambien que hay mucho de hipocresia en el disenio de nuestras politicas publicas.

    Saludos,
    Ignazio

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